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viernes, 10 de marzo de 2017

El Auto-sabotaje

La pelea entre lo que quiero y lo que hago

Cuando vivimos por debajo de nuestras posibilidades de despliegue, cuando empezamos algo que es valioso para nosotros y no lo terminamos, cuando tenemos algo bueno en nuestra vida y lo echamos a perder (actitudes, “no hacer”).
¿Cuántas veces has tratado de hacer algo o de lograr un objetivo, sin tener éxito?
Si hicieras un análisis detallado y honesto de dichos "fracasos", probablemente te darías cuenta de que, muchas veces, no lo lograste por algo que vos mismo hiciste o dejaste de hacer.

Esto se llama autosabotaje. Existen muchas maneras de autosabotearnos y desafortunadamente, pocas veces nos damos cuenta.

Veamos algunos ejemplos:
Tenes que hacer un trabajo importante que te va a permitir un ascenso y de repente empezas a estar "muy ocupado", haciendo cosas en tu casa, arreglando la casa, hablando por teléfono, etc., y no tienes tiempo para hacer el trabajo o por lo menos para hacerlo bien.
Estás esperando una llamada muy importante, de una persona que puede mejorar tu vida y se te olvida prender tu celular.
Te preocupa tanto quedar bien con la gente o evitar ser criticado por los demás, que nunca haces lo que a vos te gustaría hacer.

Estás en un tratamiento médico y constantemente se te olvida tomar el medicamento.
Estas a dieta, pero la rompes constantemente diciéndote:
"Ahora si la empiezo bien, el próximo lunes".

Te inscribes en un curso de computación y "se te hace tarde" o no podes ir a muchas de las clases.
Discutiste con tu pareja, le compraste un regalo y te lo olvidas en tu casa u oficina.
Quizás pienses que un olvido o llegar tarde, puede ser normal con el  tránsito y estrés y que no necesariamente significa, que te estás autosaboteando.
Esto puede ser cierto, si sólo sucede muy de vez en cuando y si casi siempre logras tus metas.
Pero si sucede con frecuencia o si por algún motivo que no conoces, queres hacer cosas y no podes, o te esfuerzas en lograr cosas y no las obtenes, es muy probable que te estés autosaboteando.

Dice la psicóloga Virginia Gawell que la mejor manera de brindarnos asistencia es comunicarnos con nosotros mismos (hablar o escribir), tomarnos un momentos “como si nos sentáramos a tomar un café, mate o té con un amigo”, e indagar amigablemente, qué nos pasa, qué sentimos, a quien le estamos siendo leales...

Reconocer y explorar nuestros pensamientos, hábitos, actitudes, emociones y sobre todo nuestros miedos, para entender cómo pueden estar influyendo en nuestra conducta.
Revisar nuestra autoestima y ver si ésta puede ser la causa de nuestro comportamiento.

Podés descubrir cuales son las frases que te decís o que pensas y mantienen el autosabotaje (como es muy difícil, se van a enojar conmigo, me da miedo que si hago... se aleje de mí, etc.) y cambialas por pensamientos positivos, más adecuados a lo que querés lograr y más en consonancia a cómo te querés sentir.

Qué el viaje sea de descubrimiento,
Gracias por leerme.


Fuente: Silvia Russek, picóloga.

 "Autosabotaje es cuando decimos que queremos algo y después nos aseguramos de que no suceda".
Alyce P. Cornyn-Selby 


viernes, 3 de marzo de 2017

¿Si o No?

El proceso de decidir

 

Tomar decisiones no suele ser una tarea sencilla. No importa si la decisión es personal o profesional, cuando es importante y los resultados afectarán a nuestra vida o trabajo, necesitamos reflexionar detenidamente, antes de decidirnos.

Estamos tomando decisiones constantemente. Pensalo durante unos instantes, ¿cuántas decisiones tomaste durante el día hoy?: Qué camino tomar para ir al trabajo, qué comer, qué champú comprar… A muchas de las decisiones cotidianas, de cada día, no les prestamos atención y las tenemos semi-automatizadas: “si llueve iré por tal o cual lado”, “ayer comí pescado, entonces hoy voy a comer carne”… Solemos ser eficaces tomando este tipo de decisiones. 
Tenemos más experiencia en la toma de decisiones, de lo que creemos. 
Sin embargo, cuando se trata de decisiones importantes, en muchas ocasiones nos sentimos bloqueados.
¿Por qué nos resulta tan complicado tomar decisiones?
Una de las razones es porque cuando tomamos decisiones tenemos que escoger una de entre varias opciones y cada vez que elegimos una opción estamos renunciando al resto. 

En los procesos  de coaching se puede facilitar la tarea de toma de decisiones: a través de la conversación y la escucha se logra poner de manifiesto cual es la mejor opción para el cliente.
 Comparto con vos 10 preguntas clave que creo, te pueden ayudar a reflexionar y a tomar esas decisiones importantes en tu vida.
¿Cuáles son las opciones? Describílas.
¿Qué otra opción tenes? Siempre existe alguna otra opción. Al menos 3 opciones deberían existir en todo proceso de toma de decisiones. La tercera opción puede ser A+B o ni A, ni B.
¿Cuáles son las ventajas de cada una de las opciones? Analiza cada opción por separado
¿Cuales son los inconvenientes de cada opción?
¿Si escoges la “opción A” que vas a ganar? ¿Y si escoges la “opción B”?…
¿Si escogieses la “opción A” que perderías? ¿A qué estarías renunciando?
¿Qué es lo que te está impidiendo o bloqueando tomar la decisión?
¿Qué necesitas para tomar la decisión?
¿Cómo te sentirías si tomases la “opción A”?  Valora como te sentirías con cada una de las opciones.
¿Qué te dice tu intuición? Escuchar tu intuición y tu corazón es importante, la toma de decisiones no es un proceso puramente racional.
Escribir la respuesta a cada una de las preguntas, contárselo a alguien o grabar tu voz te va a ayudar a realizar el análisis. Te permitirá liberar tu mente de la maraña de argumentos, sacándolos fuera, donde te resultará más sencillo organizarlos.
Cada viaje es una elección, un desafío, en vos descansa la respuesta...
Gracias por leerme.


“Escoger significa renunciar a algo” 

lunes, 27 de febrero de 2017

Miedos

Cuando algo nos paraliza

Estas ahí parado... sin saber qué hacer ni a donde ir.

El  miedo, al igual que otras emociones, es una señal y esa señal viene a decirnos que hay algo ahí afuera (o ahí adentro) que representa una amenaza, algo que en una rápida evaluación creemos que es más grande que nosotros mismos, y no podremos enfrentar.

Muchas veces esta señal nos salva la vida, y eso es cumplimiento del deber por parte del miedo. Pero muchas más veces de lo que creemos, el miedo nos juega una mala pasada: nos aleja de personas, entierra sueños posibles, nos deja inmóviles y congelados en el tiempo, sin poder avanzar....

De esa clase de miedo te quiero hablar hoy.
Porque ese es el miedo que nos impide crecer, madurar, ser, trascender...ser felices.

Existen dos miedos básicos, uno es el miedo al fracaso (no conseguir o perder), y el miedo a ser rechazado (no ser querido).

Ambos miedos, el miedo al rechazo y el miedo al fracaso, nacen de dos miedos aún más básicos y profundos que son: el miedo a ser como soy, a manifestar lo que realmente deseo, siento, necesito… y el miedo a la libertad, que justifica que busquemos el respaldo de los grupos sociales como una forma de amortiguar la soledad, aunque esto restrinja nuestra libertad individual.

Gestionar el miedo

Te propongo 3 primeros pasos para transitar el miedo y no paralizarte en el intento:

1.- Atender al miedo: significa “tomar conciencia del mismo”, comprender qué lo causa y para qué viene a nuestras vidas. Algunas preguntas disparadoras: ¿En qué momentos pueden detectar esta emoción más a menudo? O ¿a qué área de su vida está más relacionada?
¿Cómo detectan normalmente al miedo? ¿Qué reacción corporal experimentan?
¿Qué actitud suelen tomar frente a esta emoción? ¿La aceptan? ¿La demuestran, la comparten o la esconden?
¿Qué consecuencias visibles se derivan de sentir esos miedos?

2.- Detectar pensamientos limitantes: se trata de retar o poner en tela de juicio cada excusa que nos viene a la hora de no hacer aquello que queremos, por ejemplo.
Se trata de estimular una capacidad de pensamiento que venza la autocomplacencia y el victimismo, que en muchas ocasiones, nos hace mirar en el lugar equivocado (mi jefe, mi compañero, mi pareja, mi hijo…), buscando fuera de nosotros lo que explica nuestro sentir y nuestro vivir.

3.- Actuar: ante todo una pregunta importante: Piensen en algún miedo que hayan afrontado y logrado vencer con éxito. ¿Cómo lo hicieron?
El pensar cuánto hemos podido en el pasado,  nos recuerda que somos seres capaces de mucho más de lo que creemos.
El primer paso es el inicio de tu travesía personal, lo que sea que puedas hoy, vale! Un No dicho a tiempo, pedir lo que necesito, preguntar lo que no sé, proyectar lo que sueño, ahorrar para ese viaje, caminar la primera cuadra, lo que sea que hoy crees que no podés, intentar revertirlo. No aceptes un No como respuesta!

El antídoto del miedo es descubrir quienes somos realmente, qué necesitamos y qué deseamos.
 Cuando conectamos con nuestra naturaleza, con nuestro “yo real”, iniciamos el camino hacia aquellas metas que contribuyen a nuestra felicidad.

Gracias por leerme, que tu miedo no te impida viajar!

 El antídoto del miedo es descubrir quienes somos realmente, qué necesitamos y qué deseamos.

jueves, 16 de febrero de 2017

Reconciliarse con uno mismo


El camino del amor propio

La vida fluye permanentemente y en su discurrir nos deja un sinnúmero de experiencias que constituyen nuestro conocimiento. Este conocimiento se refiere a nosotros mismos, a otros y a todo cuanto nos rodea. Las experiencias pueden ser estimulantes, divertidas y trascendentales y esto otorga un plus de sabiduría a nuestra existencia.

También hay experiencias dolorosas, porque desde el principio la vida también está hecha de carencias, frustraciones e imposibles. Cuando esto no se logra asumir, despierta en nosotros temores, desconfianza y pesimismo. De hecho, terminamos culpándonos. Así, si llegamos a eso, es indispensable encontrar la manera de reconciliarnos con nosotros mismos.

Uno de los recursos terapéuticos más extendidos y que mejores resultados ofrecen consiste en observarnos con mayor indulgencia. No es fácil, pero sí importante aprender a aceptar nuestras limitaciones y nuestros rasgos individuales. No tenemos que ser tan duros con nosotros mismos, como tampoco empezar una lucha sin cuartel contra nuestra personalidad pensado que es horrible.

Mirarnos al espejo
Es probable que cuando nos ubiquemos frente al espejo no nos guste lo que vemos o al menos una parte. Puede que tengamos tendencia a criticarnos severamente y de forma negativa.

Muchas veces ni siquiera nos miramos, sino que nos comparamos con un ideal mental. Por eso es importante aprender a observarnos con cuidado y, por qué no, con cariño. En principio, una buena idea es conocer y reconocer esa imagen física. Es única en el mundo y no se puede comparar.

Perdonarnos
A veces no logramos aceptarnos porque nos encargamos de llenarnos de culpa. No asumimos un defecto o una limitación como una realidad de todo ser humano. A cambio de ello nos fustigamos y aprendemos a convertir los errores en un lastre que cargamos para siempre. No logramos perdonarnos las equivocaciones y nos comportamos como si fuéramos enemigos de nosotros mismos.
Es importante detectar esas líneas de pensamiento autodestructivas. Piensa que superar la percepción negativa que pudieras tener sobre ti mismo te libera de esa prisión.

Ser honestos con lo que sentimos
Cuando actuamos en contra de lo que sentimos, nuestro cuerpo se expresa. De hecho, podemos convertirnos en una especie de enfermedad para nosotros mismos.

Por contradictorio que parezca, a veces no logramos aceptarnos porque tenemos una gigantesca vanidad. No nos interesa ser nosotros mismos, sino ser superiores a otros.
Por eso, no logramos aceptar nuestros errores o fracasos. Nos señalamos con el dedo y nos maltratamos emocionalmente.
Piensa que los errores no conducen al fracaso, sino a la experiencia.
Lo que sí constituye un error es quedarte en el lamento por haberte equivocado. Siempre hay formas de resarcir los desaciertos. 
El principio de todo es reconciliarte contigo mismo y darte la oportunidad de disfrutar de la persona que eres.


Novedad: Grupo de Facebook Amistad Conmigo Mismo, podés sumarte cuando quieras!

 “Ningún hombre puede sentirse cómodo si no tiene su propia aprobación” Mark Twain

lunes, 13 de febrero de 2017

Cómo salir de la queja

Cuatro pasos básicos
Es muy común caer en la queja: arrancamos con el marido y terminamos en el presidente de la nación. La hilación? La queja.
Y el mundo se vuelve negro, amargo, amenazante e irrespirable.
¿Qué pasó? Empecé a quejarme y no pude parar. Me acostumbré e hice de la queja un estilo de vida.
Me abracé a la QUEJA.
A todos nos ha pasado. Quedar atascados en este círculo vicioso.
Identikit de la queja
  • Lamentos
  • Apreciación negativa de los hechos
  • Culpabilidad hacia otras personas
  • Se ven a sí mismos cómo victimas de la situación
  • Repetición de las mismas historias una y otra vez.
  • Falta de acción
¿Te encontrás en un paisaje parecido?
Veamos cómo podemos salir de este estado tan desagradable:
Paso 1: Deja de quejarte
Intenta vivir todo un día sin quejarte. Luego una semana. Luego un mes. Ponete un objetivo. Seguro vas a ver cambios rápidos... el primero: sentirte mejor.
Paso 2: Revisate
Evalúa qué responsabilidad estás evadiendo al efectuar tus quejas: ¿para qué te quejas?
¿Qué cosas podrías hacer diferente?
¿Qué te lo impide?
Paso 3: toma acción
Hace los cambios necesarios, decí lo que necesites decir a quién corresponda: si, no....
Paso 4: mantenete alerta
Es muy importante saber con la facilidad que podemos caer nuevamente en el círculo de la queja.
Es necesario estar atentos a cada pensamiento y palabra que emitimos para lograr controlar el deseo irrefrenable de quejarnos porque Sí.
Esto es sólo el comienzo. En la práctica de cada paso vas a encontrar tus propias respuestas.

Gracias por leerme.
¡Buen viaje!

viernes, 23 de diciembre de 2016

JUICIOS (tercera y última parte)


Miradas que suman

En esta ultima entrega me interesa hacer hincapié en las evaluaciones que hacemos de lo que ha sido nuestro año, en todos los órdenes de nuestra vida.
Me parece pertinente analizar esta manera de hacerlo que ya tenemos definida y cómo nos afecta; y también por que no? ,proponerlos una nueva mirada con un plus para sumarle sentido, sin restarle importancia.
Solemos tener una mirada de “bueno” o “malo” de lo experimentado en el año transcurrido, como una especie de mirada dicotómica, es blanco o es negro. Lo que hacemos es: elegir dos o tres eventos, y dejamos que esos representen y “tiñan” toda la mirada de todo lo vivido. Con lo cual, lo que terminamos generando es: negatividad, y lo que sucede inmediatamente es que nuestro ser en sus tres dimensiones (cuerpo, lenguaje, emocionalidad) toma como válido ese mensaje y lo adopta como propio, funcionando en congruencia con esa mirada.
Lo que digo, es que nuestro cuerpo va a reaccionar con malestar general; nuestro estado de ánimo acompañará a ese cuerpo con desmotivación, enojo, rencor; y nuestro lenguaje será de queja, arrepentimiento, hostilidad, y todo dicho que atente contra nuestra estabilidad y paz interior.
Lo que les propongo es, de esa situación que viví, que la he definido como negativa, ir un poco más allá, preguntándonos cuales han sido las enseñanzas que nos han dejado, porque ante un evento desafortunado, hay evaluaciones instantáneas y hay otras más profundas que se pueden hacer: con qué me quedo? Cómo actué? Cómo respondí? Qué cosas cambiaría en mi, a partir de esta experiencia? En qué puedo mejorar? De que me puedo dar cuenta ahora?

Mirar la experiencia como un capital invaluable para mi presente y futuro, porque de esa vivencia será de la

que yo saque partido si he aprendido la lección que trajo consigo.

Para redondear les regalo un hermoso cuento que pone de  manifiesto la mecanicidad con que a veces realizamos los juicios.

¿BUENA SUERTE? ¿MALA SUERTE? ¿QUIÉN SABE?

Una vieja historia habla del Chino Lee, un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día el caballo escapó hacia las montañas, para los vecinos de la comunidad eso era una desgracia, se acercaron al Chino Lee para condolerse y este les replicó: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.
Unas semanas después el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Ahora el Chino Lee tenía muchos caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?. 
Tiempo después, cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una tragedia. No así el labrador quién se limitó a decir: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.
Unas semanas mas tarde estalló la guerra, el ejército entró al poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del Chino Lee con la pierna rota lo dejaron tranquilo. Los vecinos vinieron a felicitarlo por su buena suerte. Con su acostumbrada serenidad comenta: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo puede ser una nueva oportunidad, evalúa detenidamente los eventos que se te presentan día a día de una manera objetiva, analizando sus pro y sus contras y no emitiendo juicios a la ligera.

Que estas navidades sean bendecidas con amor, paz y entendimiento.

¡F E L I C I D A D E S!

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo, puede ser una oportunidad.

Facebook: Coaching Holístico
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jueves, 15 de diciembre de 2016

Los Juicios (Segunda parte)

Cuando el dedo apunta hacia mí


En el artículo anterior hablamos de cómo y para qué creamos juicios hacia los demás, etiquetas, historias, que nos sirven para afrontar un futuro que desconocemos.

Hoy quiero profundizar sobre los juicios que hacemos sobre nuestra persona y que nos afecta en el  desempeño diario y en la actitud de cómo nos tomamos la vida.

Muchas de las creencias que manejamos de nosotros mismos son puertas cerradas, tapadas o clausuradas.
Imaginate que son como auto – amputaciones (si, leíste bien), vamos cortándonos posibilidades, ideas, talentos, ganas, alegrías, disfrute, placeres, tiempo, encuentros, relaciones...
Porque una vez no funcionó, no salió como esperábamos, por el gran miedo a: si se enoja, si me rechaza, si no me quiere como antes, si me miran, si no me miran, si fracaso, si triunfo...pensamos que nunca va a funcionar.

Y así, con historias livianas sobre quienes somos, nos alejamos de nuestros sueños, hasta que dejamos de tenerlos, y el corazón se oscurece de tristeza y amargura.
Uno se convierte en alguien opaco, sin brillo, y ese estado, invade cada rincón que toca.

Quiero que analicemos juntos dos frases o muletillas que he detectado en mi y en muchas personas, y que parecen operar como pasaporte a “seguir igual”, “no cambiar” “no mejorar” “estancarse”.

Primero, YO NO PUEDO, famosamente usada en las situaciones que nos aparecen como desafíos y nos invitan a salir de nuestra zona de comodidad.
Y pensemos que este no puedo, se dice desde la espontaneidad misma, no es algo que se analiza profundamente...no!; ante la duda Yo no puedo.

Cada vez que esta frase empuje por salir de tu boca preguntate:
¿Qué no podes? ¿Qué te hace pensar que no podes? ¿Cuándo fue la última vez que no pudiste? ¿Eran las mismas circunstancias que ahora? ¿Por qué crees que no pudiste en esa ocasión? ¿Qué pasaría si pudieras? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué cambiaría? ¿Qué te impide intentarlo? ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Segundo, YO SOY ASÍ, pensá que esta frasecita aparece en esos momentos cuando alguien te llama la atención sobre alguna actitud o comportamiento. Y no me estoy refiriendo a ser eléctrico, divertido, extravagante, original, creativo, amable, encantador...No!,hablo de esas maneras obtusas de ser que nos alejan de los demás.

Yo soy así, iracundo, mal hablado, inexpresivo, agresivo, caído, amargado, exasperante, busca pleito, chusma, inquisidor, abusivo, mal llevada,  contreras,  desconfiada, dramática, caracúlica, pendenciera, difamadora, fabulera, etcétera, etcétera.

Comencemos: ¿Cómo es ser así? ¿Qué implica ser así? ¿Cómo afecta a tu vida ser así? ¿Cómo son tus relaciones por ser así? ¿Disfrutas de ser así? ¿Cuáles son los pros y los contras se ser así? ¿Cuándo sos más así? ¿En qué momentos sos así? ¿Para qué crees que sos así? ¿Cómo te sentís siendo así? ¿Qué crees que cambiaría si no fueras así?

Los humanos nos referimos a nosotros mismos como seres definidos, hechos ya de tal o cual manera, y la verdad, que como el Universo mismo, estamos en constante cambio. Hoy ya no somos los de ayer, cada situación y vivencia nos afecta y modifica.

La llave del cambio la tiene cada uno en su poder, no está fuera de nosotros.
Una palabra, una mirada, un decir, un callar, un gesto, un pensarse mejor       ES POSIBLE, solo hay que tomar la decisión.


Gracias por leerme,,,y buen viaje!

Las creencias limitantes deben ser sustituídas por creencias posibilitadoras

viernes, 2 de diciembre de 2016

¿Qué sueñas para el 2017?

Juguemos

Hace unos días una colega hablaba de este tema y hacía referencia a los deseos que tenemos para el año entrante, y proponía,  más que pensar en lo que quiero, y para qué lo quiero, poner el foco en cómo me quiero sentir...

Sucede a veces que sabemos qué queremos, cuando lo queremos, cuánto de eso queremos y qué pasos seguiremos para lograrlo. Básicamente es el proceso que “debe” seguirse para planificar los objetivos en todas las áreas de nuestra vida.

En algunos talleres que he dado, trabajábamos el tema de logro de objetivos, y además de enfocarnos en algunas preguntas disparadoras, poníamos manos a la obra en los deseos más profundos de cada participante. ¿Cómo lo hacíamos? A través de un juego llamado Hoja de ruta, se trataba de plasmar en una hoja en blanco, todo lo que desebamos para nuestra vida, valía cualquier recurso gráfico (dibujos, frases, fotos, recortes de diarios y revistas) sobre todo imágenes de personas, emociones, lugares, objetos, etcétera.

Ahora bien, más arriba hablaba de poder conectar con lo que quiero sentir, con cómo me quiero sentir, y no vale decir “feliz”, porque lo importante del proceso es conocerse a uno mismo y saber qué es exactamente lo que a vos, de manera particular, te llena el alma.

Te propongo entonces, un juego para descubrir cuales son esos deseos que te permitirán moverte, ponerte en acción, hacia lo que querés lograr para este año que se acerca.

Ante todo, disponé de un momento para vos, podes ambientar con música, aromas y luego manos a la obra: tomá una hoja en blanco, lápices de colores, fibrones, temperas, diarios, revistas, fotografías.
Comenzá pensando qué emociones querés que estén presentes en este nuevo año, anótalas; luego empezá a buscar esas experiencias, objetos, lugares, relaciones, ideales, actividades, trabajos y aprendizajes que crees que pueden traer esas emociones a tu vida.
Déjate llevar por la experiencia infantil de crear un gran collage, con todo lo que sientas que te representa y todo lo que te gustaría traer, aprender, vivir y sentir.

Esta simple dinámica ha movilizado muchas almas, justamente por lo simple, accesible y profunda que resulta, una vez que nos animamos a realizarla.
Los adultos solemos esquivar estar en contacto con nuestro lado más lúdico e inocente, creemos que es una pérdida de tiempo, pero darle el control “al niño interior” de vez en cuando, puede llenarnos de alegría, creatividad y fluidez.

No me creas.
Vivílo...
¡Buen viaje!

Mantené visible tu collage, para tener presente tus intensiones SIEMPRE!!!




jueves, 24 de noviembre de 2016

Momentos difíciles

Cuatro pasos para poner en práctica

“Este momento no me define, me define lo que yo haré con este momento”
                                                                                              Anthony Robbins

Ver las cosas como están, con una mirada real, está bien. Pero ver las cosas peor de lo que son, diagnosticando un futuro negro o exagerando los propios temores, nunca ayuda.
Cuando todo parece fuera de control, la pregunta es qué cosas podemos controlar.

Anthony Robbins nos cuenta cuáles fueron los cuatro pasos que él mismo usó para pasar de se un joven sin dinero, que nunca fue a la Universidad, a ser un coach motivacional de presidentes de Estados Unidos y a entrenar a más de 300.000 personas por año de setenta países diferentes.

Primer paso: Alimentar tu mente

Es necesario alimentar bien tu mente cuando la estás pasando mal, porque de lo contrario vas a llenarte de cosas que no te sirven: de malas noticias, de pensar una y otra vez en todo lo que no está funcionando en tu vida.
Elegí minuciosamente qué leer y qué no. Dependiendo tu situación particular, buscá libros, artículos, revistas, estudios, que respondan a tus interrogantes, que muestren historias de personas que lograron superar esos obstáculos que estás teniendo hoy. Todo este tipo de material te va a servir para creer que es posible atravesar este momento de otra manera.

Segundo Paso: Fortalecer tu cuerpo

Mente y cuerpo están conectados y por ende no pueden ser separados. Hacer ejercicio físico tiene un impacto real en nuestro estado de ánimo y en la calidad de nuestros pensamientos.
Dedicá como mínimo media hora de tu día a realizar alguna actividad que implique movimiento físico, no hay límites a la hora de adaptar lo que te gusta, tu disponibilidad y tu bolsillo a hacer algo que te favorezca tanto: caminar, bailar, correr, andar en bici, nadar; vos elegís qué, cómo, dónde y cuándo.
Los resultados son instantáneos y los beneficios a largo plazo.

Tercer Paso: Encontrar a alguien que puedas tomar como modelo

Podés preguntarte quién ha pasado por algo así y lo ha superado. Buscá la manera de aprender de esa persona. Podés preguntarle quién puede ayudarte a desarrollar las habilidades que necesitas para lograr aquello que querés.
Y recordá que terminamos pareciéndonos a las personas con las que pasamos más tiempo.
Hoy hay disponibles millones de puertas a las qué acudir: talleres, seminarios, cada uno sabe lo que se ajusta mejor a sus necesidades.

Cuarto paso: Ayudar a alguien que la esté pasando peor que vos

Sin importar cuán mal estés, siempre hay alguien que está peor. Brindarle tu ayuda le dará perspectiva a tu vida: hace algo que te haga sentir que tenés algo para dar.
Si encontras una manera de dar, aunque estés con miedo y sin energía, vas a sentir que recobrás tu fuerza.
Cuando logras atravesar un momento difícil en tu vida, hay algunas cosas que cambian para siempre. Para empezar vas a descubrir lo fuerte que sos. Y esto no es un cliché, es REAL.

Qué estos pasos nos lleven a ese lugar en el que deseamos ESTAR!!!

¡Buen viaje!

Fuente: Desafiando Imposibles, Verónica de Andrés, Florencia Andrés. Ed. Planeta, 2013.
“Este momento no me define, me define lo que yo haré con este momento”

viernes, 18 de noviembre de 2016

¡S.O.S. llega Diciembre!


El mecanismo del Estrés

En esta época parece que se nos alborota el corazón, el cuerpo y la vida: festejos, veladas, galas, cierres de ciclo, despedidas, cansancio, presiones, preocupaciones, aceleración.....

El estrés es una de las principales causas que conspiran contra nuestro bienestar, y aunque se habla mucho de él, la mayoría de la gente desconoce el mecanismo que lo dispara. Además, una de las grandes dificultades para poder manejarlo es tomar conciencia y aceptar que lo estamos experimentando.

El mecanismo del estrés en nuestro cuerpo hoy, es el mismo que tenía el hombre primitivo hace miles de años. El cuerpo sigue siendo el mismo, lo que han cambiado son los estímulos estresantes  y lo que nos sucede después.

Cuando el hombre primitivo, a través de los sentidos detectaba peligros, le subían las pulsaciones, se transpiraba y el cuerpo segregaba grandes cantidades de adrenalina, cortisol y otras hormonas que le permitían rápidamente una gran liberación de energía para huir o atacar. Pasado el peligro, el cuerpo se iba nivelando solo.

Las amenazas que nos asechan hoy distan mucho de aquellas que tenía el hombre primitivo. Hoy se trata de problemas de trabajo, problemas en familia o en las relaciones. La hipercomunicación y los medios también colaboran para que nuestros niveles de ansiedad y el estrés estén siempre altos y el cuerpo no alcanza a nivelar las hormonas de lasque hablábamos antes, y éstas van acumulándose y circulando permanentemente por la sangre, desequilibrándonos y haciendo que nuestro sistema inmunológico se debilite y quedemos mas propensos a adquirir enfermedades, tener problemas cardíacos, úlceras, diabetes, obesidad, trastornos de ansiedad y hasta caer en la depresión. Las personas expuestas a altos niveles de estrés, comienzan a tener dificultades en la memoria y el aprendizaje, dificultades para procesar el lenguaje correctamente, para concentrarse, para resolver problemáticas de la vida diaria y para desempeñar sus tareas correctamente. El estrés laboral afecta a las familias y viceversa.

La menor manera de manejar el estrés es, como decíamos antes, aceptar que lo tenemos y hacer algo para contrarrestarlo. Necesitamos descansar mejor, caminar más, hacer ejercicios simples, o de yoga, tai chi, practicar meditación, conciencia plena, técnicas de respiración, cuidarnos en las comidas, cultivar lazos de amistad y familiares, aprender a manejar nuestro tiempo y ser más creativos en nuestro trabajo.

Ya mismo podes hacer este ejercicio: Respirá  profundamente dos o tres veces sintiendo cómo te relajás un poco más en cada respiración. Cerrá los ojos y visualizáte descansando en un lugar apacible. Disfrutá de ese recreo interior unos instantes y decite que al abrir los ojos vas a sentirte tranquilo y relajado.


Que tu viaje de regreso te traiga un aire renovado y una energía extra para terminar tu año de la mejor manera posible.

 Fuente: 20 tips para descomprimir el estrés, Lic. Lucila Barbero de Bermúdez, Editorial Dunken, 2da. Ed. 2015.
El simple hecho de evocar una emoción positiva relacionada con un recuerdo agradable, genera una transición de la frecuencia de los latidos del corazón.


viernes, 28 de octubre de 2016

¿Cuando decir BASTA?

Límites claros para vivir en armonía
Poner límites es una de las actitudes de auto-respeto más difíciles de realizar para muchas personas. Y las razones son de diferentes índoles.
Los límites puestos a tiempo nos pueden ahorrar muchos dolores de cabeza, angustia y resentimiento.
Cada persona tiene una pirámide de valores y prioridades en su vida.
Estos valores rigen su conducta de tal manera, que su pensar, sentir, decir y hacer son congruentes con esas premisas. Si creo que ser puntual, por ejemplo, es una muestra de respeto; además de  llegar a horario, también esperaré que los demás cumplan. Y si no lo hacen me voy a molestar y reclamaré para que no vuelva a suceder.
Hasta ahí, tenemos una descripción de cómo sería una secuencia coherente entre el pensar, sentir y hacer.
Ahora, en el caso de que no pueda poner los límites, no exprese mi desacuerdo, me quede callado en mi sentir, la procesión ira por dentro. ¿Qué cosas me van a pasar?
  • Emperezamos a no escuchar nuestra voz interior
  • Transgredimos nuestro código interno de valores
  • La confianza en nosotros mismos disminuye
  • Nos frustramos, nos enojamos
  • No nos sentimos plenos
  • El Otro no se entera de lo que pensamos o sentimos
  • Los demás no me respetan ni me valoran
  • Sentimos que nuestro tiempo no nos pertenece
A estas alturas, la autoestima estará por el piso y necesitaremos recuperar el poder sobre nuestra vida.
La mejor manera de hacerlo es ponerse en contacto con uno mismo, en el transcurrir del día estar presente y atento de las situaciones que nos generan estrés o nos frustran, hacer pequeñas pruebas, empezar a compartir nuestro punto de vista con los demás y empezar a delimitar los SI y los No en cada relación.
Tampoco es cuestión de cerrarse herméticamente, sino de ser flexible pero “no negociar” con nuestros más importantes valores.
Para esto te recomiendo hacer un listado de las cosas que son importantes para vos, responsabilidad, respeto, compañerismo, etcétera, cada uno sabe cuáles son los valores que dominan su vida. Luego, de ese listado, elegí tres que sean innegociables y empezá por ahí, no te permitas ni a vos ni a nadie transgredirlos. De esa manera aumentará confianza y te permitirá ir tomando coraje para ser más congruente y genuinos con “tu forma de ser”.
¿Te pasa a menudo que te cuesta poner límites?
Permitite probar este ejercicio.

Cuando necesitamos decir Basta, nuestro umbral de tolencia ha sido sobrepasado.

viernes, 7 de octubre de 2016

Estados de Ánimo: Cuarta y última parte

Ser ambicioso
Los motivos de la acción

Hay palabras que en nuestra cultura están mal vistas, o contienen cierta carga negativa: “Sos un ambicioso”, “¡Qué ambiciosa es!”, y así muchas más expresiones que contienen nuestra interpretación de una palabra que no terminamos de entender.
El término ambición tiene connotaciones muy diferentes según los discursos históricos que predominen en las distintas comunidades.
Desde la perspectiva que voy a abordar, la ambición tiene que ver con la mirada que hacemos de una persona que ve posibilidades de acción donde otros normalmente no las ven, y por ello esa persona se compromete a realizar determinadas acciones en pos de una meta a alcanzar.
En criollo sería ver oportunidades donde otros no ven nada.

Cuando uno deja la resignación de lado, e intenta ir más allá de lo conocido, aunque tenga miedo, a pesar de la opinión de los demás, en ese instante, uno está actuando desde la ambición (motivación).
Vamos a graficarlo con un ejemplo: imaginemos que somos una persona sedentaria, a la que le cuesta horrores ponerse en movimiento, pero sabemos internamente (y por demostraciones científicas) que hacer ejercicio tiene múltiples beneficios y no sólo a nivel físico, sino en todos los planos de nuestra existencia.
Seguro que es más cómodo quedarse sentado frente a la tele o a la PC, pero cuál podría ser la motivación que nos empuje y nos saque de nuestro letargo?
En búsqueda de salud, de disfrute, de relajar la mente, de mejorar la circulación, de conocer gente nueva, de estilizar la figura, de salir del encierro; lo que sea!!!
Cualquier motivo es válido, siempre que sea el propio, sino no será posible la continuidad, la disciplina y el disfrute real de proceso de hacer y continuar.
Muchas veces escuchamos que la gente necesita que la motiven de afuera, que la incentiven...puede ser. Pero no hay nada más efectivo que la auto motivación.

Tomá nota de algunos puntos a tener en cuenta a la hora de auto motivarse:

  1. Desarrollar tu responsabilidad consciente: cada acción que ejecutas tiene una consecuencia.
  2. Hacé lo que te gusta: buscá y empezá por ahí.
  3. Ponete objetivos posibles: comenzá por objetivos exageradamente fáciles que sean imposibles no alcanzar.
  4. Positivizá tu experiencia: buscá grupos para compartir tu actividad, hacelo en casa o una versión on line de lo que elijas.

Esto es MOTIVACIÓN: Responsabilidad + Disfrute + Objetivos reales + Positividad

Recordá siempre, hagas lo que hagas: las primeras en aparecer serán las excusas (para no hacerlo).


Te sumás a motivarte con algo que quieras conseguir?

Tienes todo lo que necesitas para ser feliz.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Estados de ánimo (tercera parte)

Barrer la Resignación

Construir en el presente con protagonismo

Cuando hablábamos de aceptación y resentimiento, nos referíamos a hechos, situaciones y circunstancias que no podíamos cambiar, ya que pertenecían al PASADO.

Hoy quiero referirme a un estado de ánimo que tiene que ver con el presente y el futuro que construimos.
Este estado tiene que ver con la posibilidad, ya que como seres pensantes juzgamos como posibles determinadas acciones y otras no.
El futuro se caracteriza por ofrecernos un espacio de indeterminación, un espacio sujeto a nuestra capacidad de acción.
La resignación se puede observar en la persona cuando ésta, no considera el futuro como un espacio de intervención que le permite, a partir de acciones emprendidas en el presente, transformarlo.
Frases como éstas ejemplifican la situación: “Esto es así y siempre lo será”, “Mi vida es así, y no hay nada que yo pueda hacer”, “¿Qué puedo hacer?, las cosas son así!”...etcétera.
Nos encontramos frente a una visión de realismo fundado, para todo lo que nos molesta de nuestra realidad, encontramos una explicación “tranquilizadora” que nos saca de juego; dejamos de ser protagonistas, para pasar a ser simples espectadores de nuestra propia vida.
¿Suena triste verdad? La verdad es que todos o casi todos vivimos desde este lugar algún aspecto de nuestra vida, generalmente existe algún espacio en el que nos resignamos a no hacer nada...
Nos encontramos frente a un pensamiento contradictorio, por un lado creemos que las cosas podrían ser diferentes, y por el otro, creemos que hagamos lo que hagamos, la situación no va a cambiar.
El gran interrogante es: ¿cuál es la salida a este circulo negativo e irremediable de nuestra visión?
Lo primero que podemos hacer es revisar nuestras creencias, sobre todo las limitadoras, esos juicios que hacemos sobre determinada situación, ese “yo no puedo”, “yo no sé”; ver hasta dónde es verdad, comparado con qué, en qué ámbitos, con quienes, analizar certeramente y no por arriba, es el primer paso para desmitificar la imposibilidad de mejorar.
En segunda instancia, si descubrimos, que verdaderamente no sabemos cómo enfrentar esa situación, por falta de conocimiento o herramientas, que nos permitan abordar con eficacia la situación, lo que podemos decidir es “aprender”, es decir, ampliar nuestra capacidad de acción. Aprender algo nuevo que nos permita resolver un problema.
Y puede que pienses....uff!!! Que complicado....y yo te pregunto?:
¿Cuanto de comprometido estás a resolver esa situación que te frena, que te mantiene inmóvil?
¿Cuáles son las desventajas que soportas por no hacer nada?
¿Cuántas ganas tenés realmente de que la situación cambie?
¿Cómo te imaginas a vos mismo resolviendo la situación? ¿Cómo te sentirías?
¿Qué otras cosas podrías lograr enfrentando este problema?
Te invito a probar, porque probar no cuesta nada. Pero dejar pasar, y quedarse con la duda de qué hubiera pasado si.....cuesta vida, tiempo valioso que no aprovechamos ni difrutamos.

¿Vamos?


¿Buen viaje!


EL APRENDIZAJE ES UNA DE LAS MAS IMPORTANTES FORMAS DE ALEJAR A LAS PERSONAS DE LA RESIGNACIÓN. (Rafael Echeverría)


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Estados de Animo: (segunda parte)

Resentimiento
Volver a sentir (re-sentir)

El viernes pasado les contaba que la aceptación es un estado de ánimo que tiene que ver con la paz, el aceptar eso que ya pasó y no puedo cambiar.
La otra cara de la moneda es el resentimiento, porque cuando no aceptamos aquello que no podemos cambiar, porque ya pertenece al pasado, y no lo digerimos, nos enojamos con esa realidad y al no aceptarla se transforma en resentimiento.
Este estado de ánimo, genera, en algunos casos, otro estado, el de venganza por aquello injusto que nos han hecho.
El resentimiento se acerca a la ira. La ira se manifiesta abiertamente, mientras que el resentimiento permanece escondido.
En síntesis, el resentimiento está hecho de dolor y enojos retenidos, enfriados y cronificados.
Dice Norberto Levy, autor de La sabiduría de las emociones, “la escena que me enojó queda en foto fija, se desconecta de lo que pasó antes, de lo que sucede después y permanece inmutable en el tiempo”.
Se genera al vivir una experiencia que me frustra, me desorganiza, y ante la cual no puedo expresar ni mi enojo ni mi dolor. Y ese no poder viene dado por diferentes circunstancias, por miedo, malos entendidos y cosas de la vida que hacen que me quede callado y quieto frente a una situación que me lastima.
Y lo peor de este estado, es que me descalifico y desprecio por sentirlo, lo cual agrava sobremanera la situación. Me siento “malo”, “desalmado”, alguien que no merecer “ser feliz”, ya que el resentimiento está muy mal visto socialmente hablando...
Pero la realidad es que todos podemos sentirlo y cada uno tiene un umbral distinto que al ser desbordado, lo activa.
¿Y cuál es la salida para este circulo vicioso?
Aceptar, que como ser humano puedo equivocarme de camino, y aprender lo que sea necesario aprender de cada experiencia. Si es un hecho que pasó hace mucho, perdonar es una de las salidas más liberadoras, y aunque a veces se rompen lazos que no se pueden reconstruir, puedo perdonar a los involucrados sin necesidad de hablarles, liberarlos de mi rencor, y liberarme a mi mismo de la cárcel de dolor crónico.
Ahora, en mi presente: ¿Cómo podría evitar generar nuevos estados de resentimiento?
Recomienda el Dr. Levy, que los mejores recursos con los que contamos son:
  1. Saber enojarse adecuadamente;
  2. Poder reconocer y expresar el dolor.
Expresar bien una emoción, facilita expresar bien la otra. Y en la medida en que ambas se incluyen, no hay espacio para el resentimiento.
Ojalá te sean de utilidad estas palabras para saber si estas atrapado en este corrosivo estado.
¡Qué tengas buen viaje!



El sometimiento, la dependencia, la inseguridad o la inmadurez son algunas de las condiciones que la dificultan y por lo tanto, favorecerán indirectamente el camino del resentimiento.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Estados de Animo

Aceptación

En busca de la Paz

Sabemos que somos absolutamente diferentes y únicos, y además que en el devenir de la vida nos topamos con situaciones inesperadas, injustas, dolorosas y hasta trágicas.
Cuando la vida nos sorprende para mal, al menos en nuestra primera impresión, la única tabla de salvación (real) es la aceptación... ¿Y como es aceptar?

Si crees que leerlo ya resulta muy difícil, pensá,  que como todo lo que has aprendido hasta ahora, requiere práctica, nada sucede de un día para otro. Recomiendo empezar por casa. Es decir, uno mismo.  Ya que solo cuando me acepto o acepto alguna de mis condiciones, puedo comenzar a cambiarlo. Y para eso tengo que VERME, verme tal cual soy, verme al espejo y aceptar que ese es el cuerpo que tengo hoy, que esta o este soy yo!
Significa que me conformo? ¡No! Todo lo contrario. Aceptar no es gustar. Aceptar no significa no querer mejorar.
Verme en mi accionar, y darme cuenta que lo que hice o dije mal en le pasado no me define, sólo es parte de mi pasado, y que si quiero lo puedo modificar.
Tal vez no haya forma de remediar mis errores, pero corregirme y saber que no se repetirán, es un aliciente para darme cuenta que estoy en buen camino.

Cuando logramos este tipo de aceptación en nosotros mismos, podemos mirar la vida con otros lentes, ser más flexibles, compasivos y comprensivos con los demás.
No se trata de estar de acuerdo o coincidir en todo con todos; sólo aceptar que el otro siente, piensa y actúa diferente a mí.
Cuando acepto, suelto, y cuando suelto, la vida fluye con mayor naturalidad.

En Coaching Ontológico diferenciamos cuatro estados de ánimo básicos: Resentimiento, resignación, aceptación y ambición. Siempre estamos en alguna de esas emocionalidades y sus matices.
La aceptación tiene que ver con un estado en busca del equilibrio interno y externo, es decir entre lo que me pasa adentro, en mi interior, y como lo canalizo hacia fuera, en mi cuerpo, en mis relaciones, en toda mi vida.
Es entender que no puedo cambiar los hechos del pasado, que si me anclo en él, me estanco en mi presente.
El camino hacia la Paz comienza en mí.
Y para terminar, nada mejor que un cuento de Bucay.

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.

La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.

El rey preguntó: ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío? No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda".

Ahora es tu turno.
Estás aquí para contribuir con tu fragancia.
Simplemente mírate a ti mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona. Puedes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por ti, o puedes marchitarte en tu propia condena..."  

¡Qué disfruten el viaje!







domingo, 24 de febrero de 2013

Taller "Construyendo mi bienestar"

TALLER PARA APRENDER HERRAMIENTAS PARA LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y EL LOGRO DE OBJETIVOS

 

¿Qué está faltando en tu vida para logar lo que querés?
 
¿Crees que el miedo, el enojo, etc. son los problemas que no te permiten estar bien?
 
No es así!
 
Se convierten en problemas cuando no sabemos como aprovechar la información que brindan...
 

 ¿ESTAS LISTO PARA LOGRAR LO QUE QUERÉS?
Te invitamos a unirte a  un espacio de capacitación y aprendizaje para compartir reflexiones, diseñando acciones para lograr resultados efectivos en tu vida, divirtiéndonos y acompañándonos para alcanzar el Bien-Estar.

Juegos, actividades, lectura, cuentos y casos reales harán de este encuentro un espacio de crecimiento y desarrollo para lograr encontrar un equilibrio en nuestras vidas.

¿Cómo va a ser tu vida cuando aprendas a usar las emociones como aliadas?

Duración: 4 meses.
Cursado: 1 vez por semana
(horario y día a confirmar)
Incribite: (03465)15592796
Vanesa Coronel  -  Coach