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viernes, 10 de marzo de 2017

El Auto-sabotaje

La pelea entre lo que quiero y lo que hago

Cuando vivimos por debajo de nuestras posibilidades de despliegue, cuando empezamos algo que es valioso para nosotros y no lo terminamos, cuando tenemos algo bueno en nuestra vida y lo echamos a perder (actitudes, “no hacer”).
¿Cuántas veces has tratado de hacer algo o de lograr un objetivo, sin tener éxito?
Si hicieras un análisis detallado y honesto de dichos "fracasos", probablemente te darías cuenta de que, muchas veces, no lo lograste por algo que vos mismo hiciste o dejaste de hacer.

Esto se llama autosabotaje. Existen muchas maneras de autosabotearnos y desafortunadamente, pocas veces nos damos cuenta.

Veamos algunos ejemplos:
Tenes que hacer un trabajo importante que te va a permitir un ascenso y de repente empezas a estar "muy ocupado", haciendo cosas en tu casa, arreglando la casa, hablando por teléfono, etc., y no tienes tiempo para hacer el trabajo o por lo menos para hacerlo bien.
Estás esperando una llamada muy importante, de una persona que puede mejorar tu vida y se te olvida prender tu celular.
Te preocupa tanto quedar bien con la gente o evitar ser criticado por los demás, que nunca haces lo que a vos te gustaría hacer.

Estás en un tratamiento médico y constantemente se te olvida tomar el medicamento.
Estas a dieta, pero la rompes constantemente diciéndote:
"Ahora si la empiezo bien, el próximo lunes".

Te inscribes en un curso de computación y "se te hace tarde" o no podes ir a muchas de las clases.
Discutiste con tu pareja, le compraste un regalo y te lo olvidas en tu casa u oficina.
Quizás pienses que un olvido o llegar tarde, puede ser normal con el  tránsito y estrés y que no necesariamente significa, que te estás autosaboteando.
Esto puede ser cierto, si sólo sucede muy de vez en cuando y si casi siempre logras tus metas.
Pero si sucede con frecuencia o si por algún motivo que no conoces, queres hacer cosas y no podes, o te esfuerzas en lograr cosas y no las obtenes, es muy probable que te estés autosaboteando.

Dice la psicóloga Virginia Gawell que la mejor manera de brindarnos asistencia es comunicarnos con nosotros mismos (hablar o escribir), tomarnos un momentos “como si nos sentáramos a tomar un café, mate o té con un amigo”, e indagar amigablemente, qué nos pasa, qué sentimos, a quien le estamos siendo leales...

Reconocer y explorar nuestros pensamientos, hábitos, actitudes, emociones y sobre todo nuestros miedos, para entender cómo pueden estar influyendo en nuestra conducta.
Revisar nuestra autoestima y ver si ésta puede ser la causa de nuestro comportamiento.

Podés descubrir cuales son las frases que te decís o que pensas y mantienen el autosabotaje (como es muy difícil, se van a enojar conmigo, me da miedo que si hago... se aleje de mí, etc.) y cambialas por pensamientos positivos, más adecuados a lo que querés lograr y más en consonancia a cómo te querés sentir.

Qué el viaje sea de descubrimiento,
Gracias por leerme.


Fuente: Silvia Russek, picóloga.

 "Autosabotaje es cuando decimos que queremos algo y después nos aseguramos de que no suceda".
Alyce P. Cornyn-Selby 


lunes, 27 de febrero de 2017

Miedos

Cuando algo nos paraliza

Estas ahí parado... sin saber qué hacer ni a donde ir.

El  miedo, al igual que otras emociones, es una señal y esa señal viene a decirnos que hay algo ahí afuera (o ahí adentro) que representa una amenaza, algo que en una rápida evaluación creemos que es más grande que nosotros mismos, y no podremos enfrentar.

Muchas veces esta señal nos salva la vida, y eso es cumplimiento del deber por parte del miedo. Pero muchas más veces de lo que creemos, el miedo nos juega una mala pasada: nos aleja de personas, entierra sueños posibles, nos deja inmóviles y congelados en el tiempo, sin poder avanzar....

De esa clase de miedo te quiero hablar hoy.
Porque ese es el miedo que nos impide crecer, madurar, ser, trascender...ser felices.

Existen dos miedos básicos, uno es el miedo al fracaso (no conseguir o perder), y el miedo a ser rechazado (no ser querido).

Ambos miedos, el miedo al rechazo y el miedo al fracaso, nacen de dos miedos aún más básicos y profundos que son: el miedo a ser como soy, a manifestar lo que realmente deseo, siento, necesito… y el miedo a la libertad, que justifica que busquemos el respaldo de los grupos sociales como una forma de amortiguar la soledad, aunque esto restrinja nuestra libertad individual.

Gestionar el miedo

Te propongo 3 primeros pasos para transitar el miedo y no paralizarte en el intento:

1.- Atender al miedo: significa “tomar conciencia del mismo”, comprender qué lo causa y para qué viene a nuestras vidas. Algunas preguntas disparadoras: ¿En qué momentos pueden detectar esta emoción más a menudo? O ¿a qué área de su vida está más relacionada?
¿Cómo detectan normalmente al miedo? ¿Qué reacción corporal experimentan?
¿Qué actitud suelen tomar frente a esta emoción? ¿La aceptan? ¿La demuestran, la comparten o la esconden?
¿Qué consecuencias visibles se derivan de sentir esos miedos?

2.- Detectar pensamientos limitantes: se trata de retar o poner en tela de juicio cada excusa que nos viene a la hora de no hacer aquello que queremos, por ejemplo.
Se trata de estimular una capacidad de pensamiento que venza la autocomplacencia y el victimismo, que en muchas ocasiones, nos hace mirar en el lugar equivocado (mi jefe, mi compañero, mi pareja, mi hijo…), buscando fuera de nosotros lo que explica nuestro sentir y nuestro vivir.

3.- Actuar: ante todo una pregunta importante: Piensen en algún miedo que hayan afrontado y logrado vencer con éxito. ¿Cómo lo hicieron?
El pensar cuánto hemos podido en el pasado,  nos recuerda que somos seres capaces de mucho más de lo que creemos.
El primer paso es el inicio de tu travesía personal, lo que sea que puedas hoy, vale! Un No dicho a tiempo, pedir lo que necesito, preguntar lo que no sé, proyectar lo que sueño, ahorrar para ese viaje, caminar la primera cuadra, lo que sea que hoy crees que no podés, intentar revertirlo. No aceptes un No como respuesta!

El antídoto del miedo es descubrir quienes somos realmente, qué necesitamos y qué deseamos.
 Cuando conectamos con nuestra naturaleza, con nuestro “yo real”, iniciamos el camino hacia aquellas metas que contribuyen a nuestra felicidad.

Gracias por leerme, que tu miedo no te impida viajar!

 El antídoto del miedo es descubrir quienes somos realmente, qué necesitamos y qué deseamos.

jueves, 16 de febrero de 2017

Reconciliarse con uno mismo


El camino del amor propio

La vida fluye permanentemente y en su discurrir nos deja un sinnúmero de experiencias que constituyen nuestro conocimiento. Este conocimiento se refiere a nosotros mismos, a otros y a todo cuanto nos rodea. Las experiencias pueden ser estimulantes, divertidas y trascendentales y esto otorga un plus de sabiduría a nuestra existencia.

También hay experiencias dolorosas, porque desde el principio la vida también está hecha de carencias, frustraciones e imposibles. Cuando esto no se logra asumir, despierta en nosotros temores, desconfianza y pesimismo. De hecho, terminamos culpándonos. Así, si llegamos a eso, es indispensable encontrar la manera de reconciliarnos con nosotros mismos.

Uno de los recursos terapéuticos más extendidos y que mejores resultados ofrecen consiste en observarnos con mayor indulgencia. No es fácil, pero sí importante aprender a aceptar nuestras limitaciones y nuestros rasgos individuales. No tenemos que ser tan duros con nosotros mismos, como tampoco empezar una lucha sin cuartel contra nuestra personalidad pensado que es horrible.

Mirarnos al espejo
Es probable que cuando nos ubiquemos frente al espejo no nos guste lo que vemos o al menos una parte. Puede que tengamos tendencia a criticarnos severamente y de forma negativa.

Muchas veces ni siquiera nos miramos, sino que nos comparamos con un ideal mental. Por eso es importante aprender a observarnos con cuidado y, por qué no, con cariño. En principio, una buena idea es conocer y reconocer esa imagen física. Es única en el mundo y no se puede comparar.

Perdonarnos
A veces no logramos aceptarnos porque nos encargamos de llenarnos de culpa. No asumimos un defecto o una limitación como una realidad de todo ser humano. A cambio de ello nos fustigamos y aprendemos a convertir los errores en un lastre que cargamos para siempre. No logramos perdonarnos las equivocaciones y nos comportamos como si fuéramos enemigos de nosotros mismos.
Es importante detectar esas líneas de pensamiento autodestructivas. Piensa que superar la percepción negativa que pudieras tener sobre ti mismo te libera de esa prisión.

Ser honestos con lo que sentimos
Cuando actuamos en contra de lo que sentimos, nuestro cuerpo se expresa. De hecho, podemos convertirnos en una especie de enfermedad para nosotros mismos.

Por contradictorio que parezca, a veces no logramos aceptarnos porque tenemos una gigantesca vanidad. No nos interesa ser nosotros mismos, sino ser superiores a otros.
Por eso, no logramos aceptar nuestros errores o fracasos. Nos señalamos con el dedo y nos maltratamos emocionalmente.
Piensa que los errores no conducen al fracaso, sino a la experiencia.
Lo que sí constituye un error es quedarte en el lamento por haberte equivocado. Siempre hay formas de resarcir los desaciertos. 
El principio de todo es reconciliarte contigo mismo y darte la oportunidad de disfrutar de la persona que eres.


Novedad: Grupo de Facebook Amistad Conmigo Mismo, podés sumarte cuando quieras!

 “Ningún hombre puede sentirse cómodo si no tiene su propia aprobación” Mark Twain

lunes, 13 de febrero de 2017

Cómo salir de la queja

Cuatro pasos básicos
Es muy común caer en la queja: arrancamos con el marido y terminamos en el presidente de la nación. La hilación? La queja.
Y el mundo se vuelve negro, amargo, amenazante e irrespirable.
¿Qué pasó? Empecé a quejarme y no pude parar. Me acostumbré e hice de la queja un estilo de vida.
Me abracé a la QUEJA.
A todos nos ha pasado. Quedar atascados en este círculo vicioso.
Identikit de la queja
  • Lamentos
  • Apreciación negativa de los hechos
  • Culpabilidad hacia otras personas
  • Se ven a sí mismos cómo victimas de la situación
  • Repetición de las mismas historias una y otra vez.
  • Falta de acción
¿Te encontrás en un paisaje parecido?
Veamos cómo podemos salir de este estado tan desagradable:
Paso 1: Deja de quejarte
Intenta vivir todo un día sin quejarte. Luego una semana. Luego un mes. Ponete un objetivo. Seguro vas a ver cambios rápidos... el primero: sentirte mejor.
Paso 2: Revisate
Evalúa qué responsabilidad estás evadiendo al efectuar tus quejas: ¿para qué te quejas?
¿Qué cosas podrías hacer diferente?
¿Qué te lo impide?
Paso 3: toma acción
Hace los cambios necesarios, decí lo que necesites decir a quién corresponda: si, no....
Paso 4: mantenete alerta
Es muy importante saber con la facilidad que podemos caer nuevamente en el círculo de la queja.
Es necesario estar atentos a cada pensamiento y palabra que emitimos para lograr controlar el deseo irrefrenable de quejarnos porque Sí.
Esto es sólo el comienzo. En la práctica de cada paso vas a encontrar tus propias respuestas.

Gracias por leerme.
¡Buen viaje!

jueves, 19 de enero de 2017

Ser responsables

La habilidad de responder

Fredy Kofman se pregunta por qué las personas tendemos a actuar cómo victimas de nuestras circunstancias...si hacerse responsable es más efectivo que desligarse del problema.

En respuesta a ese interrogante, expone algunas razones:

  1. Porque creemos que la seguridad y la felicidad se consiguen mediante la aprobación del otro; y
  2. porque creemos que el bienestar y el éxito se derivan de la inocencia y el complacer a los demás.

Nos han enseñado desde pequeños a igualar responsabilidad con culpabilidad. Crecimos creyendo que ser responsables equivale a “ser culpables o causantes” de algo. Y ser culpables es algo malo. Defendemos nuestra inocencia despegándonos del problema. Pero si uno no es parte del problema, tampoco será parte de la solución.
Aun cuando no seamos los agentes causales en forma directa del problema, podemos ser parte del sistema que genera el resultado insatisfactorio.
Siempre que uno sufre, “tiene algo que ver” con el asunto.

¿Cuál podrían ser, entonces, la clave para cambiar la actitud frente a los desafíos diarios?

La autorresponsabilidad es la respuesta.

Soy responsable de mis elecciones y acciones.
Soy responsable del modo en que utilizo mi tiempo.
Soy responsable del nivel de conciencia que aplico a mi trabajo.
Soy responsable del cuidado o la falta de cuidado con que trato a mi cuerpo.
Soy responsable de mantener las relaciones que decido entablar o en las que elijo continuar.
Soy responsable del modo en que trato a los demás: Mi cónyuge, mis hijos, mis padres, mis amigos, mis socios, mi jefe, mis subordinados, el vendedor de una tienda.
Soy responsable del significado que doy o dejo de dar a mi existencia.
Soy responsable de mi felicidad.
Soy responsable de mi vida en lo material, lo emocional, lo intelectual y lo espiritual.

No es mi intención sugerir que una persona nunca sufre a causa de un hecho accidental o por los fallos de los demás, o que es responsable de todo cuanto pueda sucederle.
No somos omnipotentes.
Sobre algunas cosas tenemos control, sobre otras no. Si me hago responsable de asuntos que están más allá de mi control, pondré en peligro mi autoestima, ya que, inevitablemente, no lograré alcanzar mis propios objetivos. Si niego mi responsabilidad en cuanto a cosas que sí están bajo mi control, nuevamente pongo en peligro mi autoestima. Necesito saber la diferencia entre lo que depende de mí y lo  que no. También necesito saber que soy responsable de mi actitud y mis acciones relacionadas con aquellas cosas sobre las que no tengo control, como la conducta de otras personas.
Como verán, la responsabilidad, vista como una habilidad para responder frente a las circunstancias, abre un abanico de posibilidades, pero nunca nos deja afuera, el poder sobre la propia vida, lo tiene uno mismo. Saber esto, es liberador, aunque implique pasar por situaciones que nos incomoden.
En definitiva, ser responsables nos abre las puertas del aprendizaje y crecimiento continuo.

En los próximos artículos seguimos ahondando sobre este tema que no se agota en sí mismo.

Ojala te sume saber lo MUCHO que depende de VOS.

Gracias por leerme y ¡buen viaje!

Fuente: Metamanagement, Fredy Kofman. Cómo mejorar su autoestima, Nathaniel Branden

 ¿Por qué las personas actuamos como victimas en lugar de actuar como protagonistas?





viernes, 6 de enero de 2017

Amistad sin Condiciones

Empezar por mí

“Me odié a mi misma y no fui correspondida”.
Virginia Gawel

Esta época, donde además de vacacionar, descansar, desconectar, cargar pilas; también puede ser un tiempo de pensarnos a futuro, de plantearnos metas, posibles caminos, decisiones.
Y es genial hacerlo, porque conectamos con aquello que queremos lograr, que queremos sentir, nos motiva, nos llena de energía.
Por esa razón creo propicio hacer referencia a algo que está por debajo de todo eso...y es nuestra relación con nosotros mismos. Es importante saber que “estar en equilibrio” con nosotros, tener una relación profunda, optima y sana nos permite caminar nuestro presente “de otra manera”.

El modo en que nos relacionamos con quienes somos determina cada paso de la vida: cada elección, cada hábito, cada vínculo, cada proyecto, cada concreción. Y también el monto de dolor o de bienestar que vayamos experimentando a medida que desplegamos nuestra identidad.

En Occidente lo más común es que las personas oscilen entre distintas formas de auto maltrato, partiendo de un rechazo hacia sí misma que trae consecuencias en cada área de su vida. No se trata de un problema de "autoestima". Se trata de algo mucho más profundo: la transformación de hábitos autorrelacionales que uno puede aprender a observar, a desactivar y a transformar desde lo más hondo, con la ayuda del propio Inconsciente.

De esto se trata la práctica de "Maitri" (término que en la Psicología Budsita se traduce como "Amistad incondicional consigo mismo).

He observado en muchos de los cursos de autoestima que he impartido que:
  • La falta de auto respeto nos impide poner límites
  • La ausencia de amor hacia uno mismo trae falta de confianza, y si no creo en mí ¿quién lo hará? ¿cómo avanzo?
  • El auto saboteo hace que dejemos casi todo a medias, y eso trae aparejado la pérdida de poder sobre nuestra vida
  • El auto maltrato nos afecta directamente en el estado de ánimo y en el tipo de relaciones que tenemos
Este nuevo concepto de amistad incondicional conmigo mismo, da un paso más, ahonda en la relación con la persona más importante de tu vida: VOS
Y como creo fervientemente que si empezamos por nosotros, “la cosa puede funcionar”, quiero invitar a todos los lectores (que tengan ganas de empezar por casa) a ser parte de una nueva experiencia.
Se trata de un servicio gratuito por mensajería instantánea (WhatsApp) destinado a trabajar sobre tips, prácticas y material que apoye el “aprender a querernos mejor”.
A través de un grupo privado de personas estaríamos practicando día a día diferentes maneras de enriquecer la auto valoración que cada uno tiene de sí mismo, entre otras cosas.

La invitación está hecha, destinada a hombres y mujeres.
Todo aquel interesado en formar parte del grupo, puede ponerse en contacto al número que figura más abajo.

La fecha de inicio de actividad del grupo será el lunes 16 de enero.

¡Los espero!

Fuente: Virginia Gawel, Lic en Psicología.

La persona más importante de tu vida sos VOS

viernes, 23 de diciembre de 2016

JUICIOS (tercera y última parte)


Miradas que suman

En esta ultima entrega me interesa hacer hincapié en las evaluaciones que hacemos de lo que ha sido nuestro año, en todos los órdenes de nuestra vida.
Me parece pertinente analizar esta manera de hacerlo que ya tenemos definida y cómo nos afecta; y también por que no? ,proponerlos una nueva mirada con un plus para sumarle sentido, sin restarle importancia.
Solemos tener una mirada de “bueno” o “malo” de lo experimentado en el año transcurrido, como una especie de mirada dicotómica, es blanco o es negro. Lo que hacemos es: elegir dos o tres eventos, y dejamos que esos representen y “tiñan” toda la mirada de todo lo vivido. Con lo cual, lo que terminamos generando es: negatividad, y lo que sucede inmediatamente es que nuestro ser en sus tres dimensiones (cuerpo, lenguaje, emocionalidad) toma como válido ese mensaje y lo adopta como propio, funcionando en congruencia con esa mirada.
Lo que digo, es que nuestro cuerpo va a reaccionar con malestar general; nuestro estado de ánimo acompañará a ese cuerpo con desmotivación, enojo, rencor; y nuestro lenguaje será de queja, arrepentimiento, hostilidad, y todo dicho que atente contra nuestra estabilidad y paz interior.
Lo que les propongo es, de esa situación que viví, que la he definido como negativa, ir un poco más allá, preguntándonos cuales han sido las enseñanzas que nos han dejado, porque ante un evento desafortunado, hay evaluaciones instantáneas y hay otras más profundas que se pueden hacer: con qué me quedo? Cómo actué? Cómo respondí? Qué cosas cambiaría en mi, a partir de esta experiencia? En qué puedo mejorar? De que me puedo dar cuenta ahora?

Mirar la experiencia como un capital invaluable para mi presente y futuro, porque de esa vivencia será de la

que yo saque partido si he aprendido la lección que trajo consigo.

Para redondear les regalo un hermoso cuento que pone de  manifiesto la mecanicidad con que a veces realizamos los juicios.

¿BUENA SUERTE? ¿MALA SUERTE? ¿QUIÉN SABE?

Una vieja historia habla del Chino Lee, un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día el caballo escapó hacia las montañas, para los vecinos de la comunidad eso era una desgracia, se acercaron al Chino Lee para condolerse y este les replicó: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.
Unas semanas después el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Ahora el Chino Lee tenía muchos caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?. 
Tiempo después, cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una tragedia. No así el labrador quién se limitó a decir: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.
Unas semanas mas tarde estalló la guerra, el ejército entró al poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del Chino Lee con la pierna rota lo dejaron tranquilo. Los vecinos vinieron a felicitarlo por su buena suerte. Con su acostumbrada serenidad comenta: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo puede ser una nueva oportunidad, evalúa detenidamente los eventos que se te presentan día a día de una manera objetiva, analizando sus pro y sus contras y no emitiendo juicios a la ligera.

Que estas navidades sean bendecidas con amor, paz y entendimiento.

¡F E L I C I D A D E S!

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo, puede ser una oportunidad.

Facebook: Coaching Holístico
Twitter: Espiral Comunica


jueves, 15 de diciembre de 2016

Los Juicios (Segunda parte)

Cuando el dedo apunta hacia mí


En el artículo anterior hablamos de cómo y para qué creamos juicios hacia los demás, etiquetas, historias, que nos sirven para afrontar un futuro que desconocemos.

Hoy quiero profundizar sobre los juicios que hacemos sobre nuestra persona y que nos afecta en el  desempeño diario y en la actitud de cómo nos tomamos la vida.

Muchas de las creencias que manejamos de nosotros mismos son puertas cerradas, tapadas o clausuradas.
Imaginate que son como auto – amputaciones (si, leíste bien), vamos cortándonos posibilidades, ideas, talentos, ganas, alegrías, disfrute, placeres, tiempo, encuentros, relaciones...
Porque una vez no funcionó, no salió como esperábamos, por el gran miedo a: si se enoja, si me rechaza, si no me quiere como antes, si me miran, si no me miran, si fracaso, si triunfo...pensamos que nunca va a funcionar.

Y así, con historias livianas sobre quienes somos, nos alejamos de nuestros sueños, hasta que dejamos de tenerlos, y el corazón se oscurece de tristeza y amargura.
Uno se convierte en alguien opaco, sin brillo, y ese estado, invade cada rincón que toca.

Quiero que analicemos juntos dos frases o muletillas que he detectado en mi y en muchas personas, y que parecen operar como pasaporte a “seguir igual”, “no cambiar” “no mejorar” “estancarse”.

Primero, YO NO PUEDO, famosamente usada en las situaciones que nos aparecen como desafíos y nos invitan a salir de nuestra zona de comodidad.
Y pensemos que este no puedo, se dice desde la espontaneidad misma, no es algo que se analiza profundamente...no!; ante la duda Yo no puedo.

Cada vez que esta frase empuje por salir de tu boca preguntate:
¿Qué no podes? ¿Qué te hace pensar que no podes? ¿Cuándo fue la última vez que no pudiste? ¿Eran las mismas circunstancias que ahora? ¿Por qué crees que no pudiste en esa ocasión? ¿Qué pasaría si pudieras? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué cambiaría? ¿Qué te impide intentarlo? ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Segundo, YO SOY ASÍ, pensá que esta frasecita aparece en esos momentos cuando alguien te llama la atención sobre alguna actitud o comportamiento. Y no me estoy refiriendo a ser eléctrico, divertido, extravagante, original, creativo, amable, encantador...No!,hablo de esas maneras obtusas de ser que nos alejan de los demás.

Yo soy así, iracundo, mal hablado, inexpresivo, agresivo, caído, amargado, exasperante, busca pleito, chusma, inquisidor, abusivo, mal llevada,  contreras,  desconfiada, dramática, caracúlica, pendenciera, difamadora, fabulera, etcétera, etcétera.

Comencemos: ¿Cómo es ser así? ¿Qué implica ser así? ¿Cómo afecta a tu vida ser así? ¿Cómo son tus relaciones por ser así? ¿Disfrutas de ser así? ¿Cuáles son los pros y los contras se ser así? ¿Cuándo sos más así? ¿En qué momentos sos así? ¿Para qué crees que sos así? ¿Cómo te sentís siendo así? ¿Qué crees que cambiaría si no fueras así?

Los humanos nos referimos a nosotros mismos como seres definidos, hechos ya de tal o cual manera, y la verdad, que como el Universo mismo, estamos en constante cambio. Hoy ya no somos los de ayer, cada situación y vivencia nos afecta y modifica.

La llave del cambio la tiene cada uno en su poder, no está fuera de nosotros.
Una palabra, una mirada, un decir, un callar, un gesto, un pensarse mejor       ES POSIBLE, solo hay que tomar la decisión.


Gracias por leerme,,,y buen viaje!

Las creencias limitantes deben ser sustituídas por creencias posibilitadoras

domingo, 11 de diciembre de 2016

Los Juicios

Hacer que jueguen a nuestro favor
Los seres humanos somos seres lingüísticos y como tales entendemos el mundo a través de él. Nuestros pensamientos, creencias, valores y experiencias se basan en el lenguaje.
Una de las definiciones que mejor ilustra lo que es un juicio de valor, es aquella que se refiere a ellos como juicios emitidos desde la subjetividad (Alberto es demasiado alto); dice de ellos que son siempre formulados a través de adjetivos dicotómicos (bueno-malo, feo-guapo, alto-bajo). Los hacemos cada vez que calificamos acciones o cosas. Estos pueden ser morales, éticos, estéticos, políticos, religiosos, etcétera Se caracterizan principalmente por contraponerse a los juicios de hechos (Alberto mide 1 metro y 90 centímetros) y los utilizamos para expresar nuestros gustos, preferencias e ideologías.
Los juicios son como veredictos. Son filtros que utilizamos para ordenar la información y tener más certezas. Basamos nuestras decisiones en los juicios que hacemos de las situaciones y las personas. En definitiva, cumplen un importantísimo rol en nuestras vidas.
Ahora, cómo hilar fino a la hora de formar opiniones, formular declaraciones, y tomar decisiones. Muchas veces, por no tomarnos el tiempo adecuado para analizar en profundidad una situación nos precipitamos en decisiones erradas que podríamos evitar o corregir sobre la marcha.
Te acerco tres dimensiones de inefectividad en las que solemos vivir:


  • ·        Personas que se caracterizan por vivir los juicios ajenos, y delegan en los demás la autoridad para emitir juicios que les importan. Viven en una condición de inautenticidad.
  • ·        Tratar a los juicios como afirmaciones (hechos) tiene como consecuencia: la rigidez, la inoperancia, y el cierre de posibilidades de aprendizaje. Un juicio diferente es tratado como error, o falsedad. El espacio de discrepancia es tomado como un espacio de confrontación. Ej.”Carlos se retrasó veinte minutos en la reunión del martes” y “Carlos no es de fiar” confundir afirmaciones con juicios restringe nuestras posibilidades de acción.
  • ·        Quienes viven sin ser capaces de distinguir ente juicios fundados y juicios infundados. Las consecuencias: decepción permanente con respecto a sus expectativas y una gran dificultad para diseñar el futuro. Posturas de resentimiento porque viven como una injusticia tanto los logros de los demás como los fracasos propios.
A todos y cada uno de nosotros nos pasa de estancarnos en alguno de estos patrones, y esta actitud nos entorpece y empobrece muchísimo la existencia.
¿Cómo corregirnos a nosotros mismos?
Estando atentos, abandonando certezas y dudando un poco de nuestros veredictos.
Esto recién comienza....buen viaje!

Un juicio de valor habla más sobre nuestra personalidad que sobre la persona, hecho o situación sobre el que lo estamos vertiendo. 
Fuente: Ontología de Lenguaje, Rafael Echeverría, 2006, Ed. Garnica.






viernes, 2 de diciembre de 2016

¿Qué sueñas para el 2017?

Juguemos

Hace unos días una colega hablaba de este tema y hacía referencia a los deseos que tenemos para el año entrante, y proponía,  más que pensar en lo que quiero, y para qué lo quiero, poner el foco en cómo me quiero sentir...

Sucede a veces que sabemos qué queremos, cuando lo queremos, cuánto de eso queremos y qué pasos seguiremos para lograrlo. Básicamente es el proceso que “debe” seguirse para planificar los objetivos en todas las áreas de nuestra vida.

En algunos talleres que he dado, trabajábamos el tema de logro de objetivos, y además de enfocarnos en algunas preguntas disparadoras, poníamos manos a la obra en los deseos más profundos de cada participante. ¿Cómo lo hacíamos? A través de un juego llamado Hoja de ruta, se trataba de plasmar en una hoja en blanco, todo lo que desebamos para nuestra vida, valía cualquier recurso gráfico (dibujos, frases, fotos, recortes de diarios y revistas) sobre todo imágenes de personas, emociones, lugares, objetos, etcétera.

Ahora bien, más arriba hablaba de poder conectar con lo que quiero sentir, con cómo me quiero sentir, y no vale decir “feliz”, porque lo importante del proceso es conocerse a uno mismo y saber qué es exactamente lo que a vos, de manera particular, te llena el alma.

Te propongo entonces, un juego para descubrir cuales son esos deseos que te permitirán moverte, ponerte en acción, hacia lo que querés lograr para este año que se acerca.

Ante todo, disponé de un momento para vos, podes ambientar con música, aromas y luego manos a la obra: tomá una hoja en blanco, lápices de colores, fibrones, temperas, diarios, revistas, fotografías.
Comenzá pensando qué emociones querés que estén presentes en este nuevo año, anótalas; luego empezá a buscar esas experiencias, objetos, lugares, relaciones, ideales, actividades, trabajos y aprendizajes que crees que pueden traer esas emociones a tu vida.
Déjate llevar por la experiencia infantil de crear un gran collage, con todo lo que sientas que te representa y todo lo que te gustaría traer, aprender, vivir y sentir.

Esta simple dinámica ha movilizado muchas almas, justamente por lo simple, accesible y profunda que resulta, una vez que nos animamos a realizarla.
Los adultos solemos esquivar estar en contacto con nuestro lado más lúdico e inocente, creemos que es una pérdida de tiempo, pero darle el control “al niño interior” de vez en cuando, puede llenarnos de alegría, creatividad y fluidez.

No me creas.
Vivílo...
¡Buen viaje!

Mantené visible tu collage, para tener presente tus intensiones SIEMPRE!!!




jueves, 24 de noviembre de 2016

Momentos difíciles

Cuatro pasos para poner en práctica

“Este momento no me define, me define lo que yo haré con este momento”
                                                                                              Anthony Robbins

Ver las cosas como están, con una mirada real, está bien. Pero ver las cosas peor de lo que son, diagnosticando un futuro negro o exagerando los propios temores, nunca ayuda.
Cuando todo parece fuera de control, la pregunta es qué cosas podemos controlar.

Anthony Robbins nos cuenta cuáles fueron los cuatro pasos que él mismo usó para pasar de se un joven sin dinero, que nunca fue a la Universidad, a ser un coach motivacional de presidentes de Estados Unidos y a entrenar a más de 300.000 personas por año de setenta países diferentes.

Primer paso: Alimentar tu mente

Es necesario alimentar bien tu mente cuando la estás pasando mal, porque de lo contrario vas a llenarte de cosas que no te sirven: de malas noticias, de pensar una y otra vez en todo lo que no está funcionando en tu vida.
Elegí minuciosamente qué leer y qué no. Dependiendo tu situación particular, buscá libros, artículos, revistas, estudios, que respondan a tus interrogantes, que muestren historias de personas que lograron superar esos obstáculos que estás teniendo hoy. Todo este tipo de material te va a servir para creer que es posible atravesar este momento de otra manera.

Segundo Paso: Fortalecer tu cuerpo

Mente y cuerpo están conectados y por ende no pueden ser separados. Hacer ejercicio físico tiene un impacto real en nuestro estado de ánimo y en la calidad de nuestros pensamientos.
Dedicá como mínimo media hora de tu día a realizar alguna actividad que implique movimiento físico, no hay límites a la hora de adaptar lo que te gusta, tu disponibilidad y tu bolsillo a hacer algo que te favorezca tanto: caminar, bailar, correr, andar en bici, nadar; vos elegís qué, cómo, dónde y cuándo.
Los resultados son instantáneos y los beneficios a largo plazo.

Tercer Paso: Encontrar a alguien que puedas tomar como modelo

Podés preguntarte quién ha pasado por algo así y lo ha superado. Buscá la manera de aprender de esa persona. Podés preguntarle quién puede ayudarte a desarrollar las habilidades que necesitas para lograr aquello que querés.
Y recordá que terminamos pareciéndonos a las personas con las que pasamos más tiempo.
Hoy hay disponibles millones de puertas a las qué acudir: talleres, seminarios, cada uno sabe lo que se ajusta mejor a sus necesidades.

Cuarto paso: Ayudar a alguien que la esté pasando peor que vos

Sin importar cuán mal estés, siempre hay alguien que está peor. Brindarle tu ayuda le dará perspectiva a tu vida: hace algo que te haga sentir que tenés algo para dar.
Si encontras una manera de dar, aunque estés con miedo y sin energía, vas a sentir que recobrás tu fuerza.
Cuando logras atravesar un momento difícil en tu vida, hay algunas cosas que cambian para siempre. Para empezar vas a descubrir lo fuerte que sos. Y esto no es un cliché, es REAL.

Qué estos pasos nos lleven a ese lugar en el que deseamos ESTAR!!!

¡Buen viaje!

Fuente: Desafiando Imposibles, Verónica de Andrés, Florencia Andrés. Ed. Planeta, 2013.
“Este momento no me define, me define lo que yo haré con este momento”

viernes, 18 de noviembre de 2016

¡S.O.S. llega Diciembre!


El mecanismo del Estrés

En esta época parece que se nos alborota el corazón, el cuerpo y la vida: festejos, veladas, galas, cierres de ciclo, despedidas, cansancio, presiones, preocupaciones, aceleración.....

El estrés es una de las principales causas que conspiran contra nuestro bienestar, y aunque se habla mucho de él, la mayoría de la gente desconoce el mecanismo que lo dispara. Además, una de las grandes dificultades para poder manejarlo es tomar conciencia y aceptar que lo estamos experimentando.

El mecanismo del estrés en nuestro cuerpo hoy, es el mismo que tenía el hombre primitivo hace miles de años. El cuerpo sigue siendo el mismo, lo que han cambiado son los estímulos estresantes  y lo que nos sucede después.

Cuando el hombre primitivo, a través de los sentidos detectaba peligros, le subían las pulsaciones, se transpiraba y el cuerpo segregaba grandes cantidades de adrenalina, cortisol y otras hormonas que le permitían rápidamente una gran liberación de energía para huir o atacar. Pasado el peligro, el cuerpo se iba nivelando solo.

Las amenazas que nos asechan hoy distan mucho de aquellas que tenía el hombre primitivo. Hoy se trata de problemas de trabajo, problemas en familia o en las relaciones. La hipercomunicación y los medios también colaboran para que nuestros niveles de ansiedad y el estrés estén siempre altos y el cuerpo no alcanza a nivelar las hormonas de lasque hablábamos antes, y éstas van acumulándose y circulando permanentemente por la sangre, desequilibrándonos y haciendo que nuestro sistema inmunológico se debilite y quedemos mas propensos a adquirir enfermedades, tener problemas cardíacos, úlceras, diabetes, obesidad, trastornos de ansiedad y hasta caer en la depresión. Las personas expuestas a altos niveles de estrés, comienzan a tener dificultades en la memoria y el aprendizaje, dificultades para procesar el lenguaje correctamente, para concentrarse, para resolver problemáticas de la vida diaria y para desempeñar sus tareas correctamente. El estrés laboral afecta a las familias y viceversa.

La menor manera de manejar el estrés es, como decíamos antes, aceptar que lo tenemos y hacer algo para contrarrestarlo. Necesitamos descansar mejor, caminar más, hacer ejercicios simples, o de yoga, tai chi, practicar meditación, conciencia plena, técnicas de respiración, cuidarnos en las comidas, cultivar lazos de amistad y familiares, aprender a manejar nuestro tiempo y ser más creativos en nuestro trabajo.

Ya mismo podes hacer este ejercicio: Respirá  profundamente dos o tres veces sintiendo cómo te relajás un poco más en cada respiración. Cerrá los ojos y visualizáte descansando en un lugar apacible. Disfrutá de ese recreo interior unos instantes y decite que al abrir los ojos vas a sentirte tranquilo y relajado.


Que tu viaje de regreso te traiga un aire renovado y una energía extra para terminar tu año de la mejor manera posible.

 Fuente: 20 tips para descomprimir el estrés, Lic. Lucila Barbero de Bermúdez, Editorial Dunken, 2da. Ed. 2015.
El simple hecho de evocar una emoción positiva relacionada con un recuerdo agradable, genera una transición de la frecuencia de los latidos del corazón.


domingo, 13 de noviembre de 2016

La confianza

Cómo aumentar la auto-valoración en pocos pasos

La confianza es algo que lleva años construir, tanto a nivel intra personal como interpersonal.
La experiencia de vivir nos presenta situaciones donde nos vemos cometiendo errores, dando pasos en falso, no logrando aquello que deseamos: errándole al tiro al blanco.
Todas estas prácticas nos muestran una foto de un pedazo de nuestra realidad. ¿Qué quiero decir con esto?, que la mayoría de la veces nos juzgamos a nosotros mismos por hechos aislados, o situaciones específicas y no por el contexto global de nuestra existencia.
Eso hace que creemos en nuestra mente una imagen negativa con respecto a nuestras habilidades y posibilidades.
Todos, absolutamente todos, tenemos historias de éxito en nuestro pasado.

Veamos entonces algunos pasos que podemos seguir para fortalecer la confianza perdida:

  • Éxitos del Pasado: hace una mirada retrospectiva y buscá logros de tu pasado, rendir exámenes, cocinar para otros, mantener hábitos saludables, conseguir trabajo, emprender tu negocio, tener una conversación difícil, mudarte sola/o, formar familia, plantar algo, crear alguna forma de arte, bailar, cantar....Pensá que no naciste con ninguna de esas habilidades, y un día te lo propusiste y lo lograste.
  • Tus habilidades: escribí al menos diez características positivas sobre tu persona. Comenzá escribiendo lo primero que se te venga a la mente, luego con detenimiento anda puliendo la información. Al principio parece complicado. Luego fluye.
  • Mimos: vernos bien nos hace sentir mejor, por eso te recomiendo que dediques tiempo a tu imagen personal. Tomate el tiempo necesario para dedicártelo a vos misma/o: cuida tu piel, cremas, rutinas de maquillaje, pelo, ropa, colores que te favorezcan, actividades que te llenen el alma.
  • Postura Corporal: la manera en la que nos paramos, caminamos y nos movemos habla de nosotros, comunica mucho más de lo que creemos. Hay algunos cambios que podemos hacer para trabajar nuestra confianza: elevar la cabeza, mirar a los ojos cuando hablamos o nos hablan, mantenerse erguido, evitar los titubeos. Una de las maneras de cambiar un estado de ánimo negativo es cambiar diametralmente nuestra postura corporal, si estamos sentados, nos levantamos, caminamos y estiramos un poco.
  • Lenguaje: empezá a hablarte de manera más positiva. Date mas crédito a vos misma/o. Bloquea los mensajes del tipo : “Soy un desastre....nunca puedo...” cambialos por “Soy capaz de....me siento optimista con respecto a...” Y por último, desterrá de tu lenguaje las quejas, detéctalas a tiempo y no las dejes salir de tu boca (escucharte a vos misma/o decirlas refuerza tu creencia de que forman parte de tu realidad).
Ojalá esto que te digo puedas aplicarlo a tu vida, sino solo es parte de una teoría.

¡Que disfrutes tu viaje!




“Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está la rama, sino en sus alas”

martes, 8 de noviembre de 2016

La autenticidad

La incansable tarea de serme fiel

Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es “no” durante demasiados días seguidos, sé que necesito hacer algunos cambios.”  Steve Jobs


Ser auténtico significa tener el valor de ser lo que cada uno realmente es, en forma íntegra y sincera, sin tener en cuenta modelos externos, modas, tradiciones o creencias, y aceptando todas las limitaciones y cualidades que cada uno posee.
Implica darnos permiso para ser nosotros mismos, asumir nuestro derecho a equivocarnos y dar permiso a los demás para que juzguen nuestro comportamiento como inadecuado de vez en cuando.
Bajo estas premisas, podemos ser auténticos, actuar de acuerdo con nuestros valores y nuestras metas, y no como meros intermediarios de las expectativas y metas de los demás. Por supuesto no existen recetas milagrosas, pero voy a sugerirte algunas claves que te permitirán potenciar tu integridad y coherencia personal.

En primer lugar es necesario que hagas una mirada hacia dentro. 
Dedica tiempo a observarte y a tratar de conocerte de verdad. Es imposible actuar de acuerdo con tus intereses y valores si no los conoces. Si llevas demasiado tiempo pendiente de los demás, es posible que se te haya ido olvidando quien sos en realidad, cuáles son tus metas, tus proyectos, todo eso que soñabas que podría pasarte algún día y te hacía vivir con entusiasmo.
A veces basta con preguntarse cómo te gustaría vivir mañana si esta noche, mientras duermes, ocurriera un milagro. En otras ocasiones, la ayuda de un profesional es clave para fijar bien el nuevo rumbo.

El segundo paso tiene que ver con la comunicación.
Ser auténtico te llevará inevitablemente a decir con mucha más frecuencia dos cosas: “no” y “me gustaría que…”. Son dos sencillas herramientas que te permitirán romper esos límites absurdos que un día te fijaste y que te hacen sentir pequeño en las relaciones con los demás. Decí “¡no!” sin miedo, sin complejos. Tenes todo el derecho del mundo y lo peor que puede pasar es que a alguien no le parezca bien.
Y pedí, no exijas. Pedir y exigir no es lo mismo aunque a veces pueda confundirse. Exigir implica negarle a la otra persona el derecho a decir no, y como resulta que lo tiene, el que acabará frustrándose serás vos. Pedir, por el contrario, es un ejercicio de transparencia. Pedir es sencillamente dejar claro lo que te gustaría, asumiendo desde el principio que la otra persona puede decirte que no.

La tercera clave es actuar con integridad.
Empezá por analizar al final de cada día en qué medida has contribuido a tus objetivos. Preguntate si lo que has hecho contribuye a acercarte a tus metas, si volverías a hacer exactamente lo mismo si hoy fuese el último día de tu vida. Si las respuestas son negativas, es decir, si te alejan de tus valores y metas, examina con detalle tus decisiones y automatismos. Es posible que muchos de ellos sean la respuesta al miedo, al rechazo o al fracaso, o sencillamente un intento de evitar la confrontación con los demás y la sensación de no estar haciendo lo correcto.
Por último te recomiendo enérgicamente ser flexible.
La autenticidad implica perseverancia, no rigidez. Nuestros mecanismos de percepción y de razonamiento son profundamente imperfectos. Nos equivocamos y distorsionamos la realidad a menudo, y la realidad tiene la curiosa costumbre de no ser la misma de un día para otro. Lo inteligente es estar dispuestos a revisar nuestra percepción de las cosas y la forma en la que actuamos a partir de ella.  La evolución nos ha dado un cerebro con una asombrosa capacidad para aprender, para extraer de la experiencia las regularidades y relaciones entre nuestro comportamiento y las consecuencias de éste en nuestro entorno. Se trata de poner todo ese potencial al servicio de lo que de verdad nos importa para conseguirlo y disfrutar del camino. Suerte en el intento!
Y que tengas un feliz viaje!



*Daniel Peña Molino,  doctor en Psicología, consultor de Recursos Humanos y coach Ejecutivo.

Ser original no es ser diferente, es ser auténtico.

viernes, 28 de octubre de 2016

¿Cuando decir BASTA?

Límites claros para vivir en armonía
Poner límites es una de las actitudes de auto-respeto más difíciles de realizar para muchas personas. Y las razones son de diferentes índoles.
Los límites puestos a tiempo nos pueden ahorrar muchos dolores de cabeza, angustia y resentimiento.
Cada persona tiene una pirámide de valores y prioridades en su vida.
Estos valores rigen su conducta de tal manera, que su pensar, sentir, decir y hacer son congruentes con esas premisas. Si creo que ser puntual, por ejemplo, es una muestra de respeto; además de  llegar a horario, también esperaré que los demás cumplan. Y si no lo hacen me voy a molestar y reclamaré para que no vuelva a suceder.
Hasta ahí, tenemos una descripción de cómo sería una secuencia coherente entre el pensar, sentir y hacer.
Ahora, en el caso de que no pueda poner los límites, no exprese mi desacuerdo, me quede callado en mi sentir, la procesión ira por dentro. ¿Qué cosas me van a pasar?
  • Emperezamos a no escuchar nuestra voz interior
  • Transgredimos nuestro código interno de valores
  • La confianza en nosotros mismos disminuye
  • Nos frustramos, nos enojamos
  • No nos sentimos plenos
  • El Otro no se entera de lo que pensamos o sentimos
  • Los demás no me respetan ni me valoran
  • Sentimos que nuestro tiempo no nos pertenece
A estas alturas, la autoestima estará por el piso y necesitaremos recuperar el poder sobre nuestra vida.
La mejor manera de hacerlo es ponerse en contacto con uno mismo, en el transcurrir del día estar presente y atento de las situaciones que nos generan estrés o nos frustran, hacer pequeñas pruebas, empezar a compartir nuestro punto de vista con los demás y empezar a delimitar los SI y los No en cada relación.
Tampoco es cuestión de cerrarse herméticamente, sino de ser flexible pero “no negociar” con nuestros más importantes valores.
Para esto te recomiendo hacer un listado de las cosas que son importantes para vos, responsabilidad, respeto, compañerismo, etcétera, cada uno sabe cuáles son los valores que dominan su vida. Luego, de ese listado, elegí tres que sean innegociables y empezá por ahí, no te permitas ni a vos ni a nadie transgredirlos. De esa manera aumentará confianza y te permitirá ir tomando coraje para ser más congruente y genuinos con “tu forma de ser”.
¿Te pasa a menudo que te cuesta poner límites?
Permitite probar este ejercicio.

Cuando necesitamos decir Basta, nuestro umbral de tolencia ha sido sobrepasado.

jueves, 20 de octubre de 2016

Vivir preocupados

Habilidades para responder efectivamente

La cabeza nos explota, las preocupaciones se cuelan por las ventanas, por debajo de la puerta, hasta las respiramos!!! UFFF!!!!
El tiempo pasa volando, parece que las horas se esfuman y nos queda la sensación que si el día tuviera más de 24 horas tampoco nos alcanzaría...
Esta aceleración a veces impide que pensemos y actuemos asertivamente.
¿Has estado diciendo: “No puedo hacer nada”; “Yo soy así”; “Me vuelvo loco”; “Tengo que hacer esto”; “debo...”?
¿Alguna vez escuchaste hablar sobre ser Proactivo? ¡Pues todas las anteriores declaraciones no son una muestra de proactividad!
Cada uno de nosotros tenemos una larga lista de preocupaciones, cosas que tenemos en mente, como la salud de nuestros hijos (o familia), el trabajo, deudas, etcétera.
Si hiciéramos un círculo de preocupaciones y colocásemos cada cuestión que nos preocupa, al revisar esa lista, nos encontraríamos con que, sobre alguna de ellas, no tenemos ningún control real, y con respecto a otras, si podemos hacer algo.
Imagina ahora, un círculo más pequeño dentro del otro al que podríamos llamar circulo de influencia, en el cual están esas preocupaciones sobre las si tenemos control.
Identificando cuál de estos dos círculos es el centro alrededor del cual gira la mayor parte de nuestro tiempo y energía, podemos descubrir mucho sobre el grado de proactividad que manejamos.
Ser proactivo, significa no sólo tomar la iniciativa, los seres humanos somos responsables de nuestras propias vidas. Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan. Ser responsables es tener la habilidad de elegir una respuesta frente a cada situación.
Las personas proactivas centran sus esfuerzos en el circulo de influencia, su tiempo lo dedican a cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Al centrarse en lo que tienen poder de cambiar o mejorar, ese circulo se amplía, su energía positiva aumenta.
Ahora te pregunto, ¿estas centrando tu energía en tus palabras, tus acciones, tus pensamientos, tus ideas?, o por el contrario: ¿te pasas el día preocupado por los defectos de los demás, los problemas de otros y las circunstancias sobre las que no tenes ningún control?
Con hacer un simple paneo por tus pensamientos, podrás observar en qué se te fue el día.
No hay nada más representativo de la realidad que un buen gráfico, por eso, más abajo te dejo uno para que puedas hacer el propio y hagas limpieza, y vistas de proactividad cada día!
Gracias por leerme, que tengas buen viaje.




Fuente bibliográfica: Stephen Covey, La gente altamente efectiva.