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viernes, 3 de marzo de 2017

¿Si o No?

El proceso de decidir

 

Tomar decisiones no suele ser una tarea sencilla. No importa si la decisión es personal o profesional, cuando es importante y los resultados afectarán a nuestra vida o trabajo, necesitamos reflexionar detenidamente, antes de decidirnos.

Estamos tomando decisiones constantemente. Pensalo durante unos instantes, ¿cuántas decisiones tomaste durante el día hoy?: Qué camino tomar para ir al trabajo, qué comer, qué champú comprar… A muchas de las decisiones cotidianas, de cada día, no les prestamos atención y las tenemos semi-automatizadas: “si llueve iré por tal o cual lado”, “ayer comí pescado, entonces hoy voy a comer carne”… Solemos ser eficaces tomando este tipo de decisiones. 
Tenemos más experiencia en la toma de decisiones, de lo que creemos. 
Sin embargo, cuando se trata de decisiones importantes, en muchas ocasiones nos sentimos bloqueados.
¿Por qué nos resulta tan complicado tomar decisiones?
Una de las razones es porque cuando tomamos decisiones tenemos que escoger una de entre varias opciones y cada vez que elegimos una opción estamos renunciando al resto. 

En los procesos  de coaching se puede facilitar la tarea de toma de decisiones: a través de la conversación y la escucha se logra poner de manifiesto cual es la mejor opción para el cliente.
 Comparto con vos 10 preguntas clave que creo, te pueden ayudar a reflexionar y a tomar esas decisiones importantes en tu vida.
¿Cuáles son las opciones? Describílas.
¿Qué otra opción tenes? Siempre existe alguna otra opción. Al menos 3 opciones deberían existir en todo proceso de toma de decisiones. La tercera opción puede ser A+B o ni A, ni B.
¿Cuáles son las ventajas de cada una de las opciones? Analiza cada opción por separado
¿Cuales son los inconvenientes de cada opción?
¿Si escoges la “opción A” que vas a ganar? ¿Y si escoges la “opción B”?…
¿Si escogieses la “opción A” que perderías? ¿A qué estarías renunciando?
¿Qué es lo que te está impidiendo o bloqueando tomar la decisión?
¿Qué necesitas para tomar la decisión?
¿Cómo te sentirías si tomases la “opción A”?  Valora como te sentirías con cada una de las opciones.
¿Qué te dice tu intuición? Escuchar tu intuición y tu corazón es importante, la toma de decisiones no es un proceso puramente racional.
Escribir la respuesta a cada una de las preguntas, contárselo a alguien o grabar tu voz te va a ayudar a realizar el análisis. Te permitirá liberar tu mente de la maraña de argumentos, sacándolos fuera, donde te resultará más sencillo organizarlos.
Cada viaje es una elección, un desafío, en vos descansa la respuesta...
Gracias por leerme.


“Escoger significa renunciar a algo” 

jueves, 19 de enero de 2017

Rol del Coach


El Coaching Ontólogico está basado en el entrenamiento del Ser.

Ese Ser que somos pero también en aquel que podemos llegar a ser, es decir, en las posibilidades, en ese múltiple abanico que se abre cuando nos permitimos corrernos del lugar en el que estamos: a veces estamos en el dolor, en el resentimiento o en el triste papel de victimas; somos simples espectadores de esa película que no para y es  “la vida”.
Como seres humanos tenemos el derecho de ser Protagonistas, y eso,  es una elección que siempre está disponible.
Las creencias, las costumbres pueden operar cómo límites a nuestros profundos deseos de cambiar; pero ante todo: la creencia de que es el “otro” el que está mal, el que “tiene que cambiar”, el  afuera está mal. Y si, sépanlo amigos, el otro puede estar muy errado, o lo que sea que pensemos, pero la única posibilidad de cambio real está adentro, en NOSOTROS MISMOS.
Empezar por “casa” es la mejor opción para la verdadera transformación.

Y el primer paso del coach es apoyar al consultante, guiarlo para que pueda correrse del cómodo lugar que ocupa, y se pueda preguntar cosas que nunca antes se preguntó y PONGA EN DUDA SUS CERTEZAS. Habrá muchas que le servirán para el equipaje, pero muchas otras ya no será necesarias.

Este proceso se llama APRENDIZAJE, y el coaching es, como llamó Julio Olalla “el arte de crear espacios de aprendizaje”.

Es un proceso dinámico e interactivo que consiste en asistir a otros en el logro de sus metas, colaborando en el desarrollo de su propio potencial, logrando un nivel de desempeño que hoy no tienen.
Es un aprendizaje  transformacional  mediante el cual las personas y organizaciones revisan, desarrollan y optimizan sus formas de estar siendo en el mundo.

El coach es un facilitador del aprendizaje, que acompaña al otro en una búsqueda de su capacidad de  aprender para generar nuevas respuestas a situaciones que enfrenta en los diversos ámbitos de su vida”.  A través de conversaciones,  cuestiona las estructuras rígidas de nuestra forma particular de ser y de cómo deben hacerse las cosas
El coach ontológico no le dice a las personas lo que tienen que hacer, no presiona, no juzga, no interpreta  ni aconseja.

Explora, hace preguntas, desafía respetuosamente los modelos mentales del coachee (cliente), mirada que permite el descubrimiento de nuevas acciones. 
Opera en el dominio del lenguaje y la conversación además de los dominios corporal y emocional
El coach ayuda al coachee a mirar hacia su interior y tomar mayor conciencia de sí mismo, para saber cuáles son las fortalezas y las limitaciones.
Descubrir lo que quiere, lo que teme, los bloqueos,  lo que lo motiva, el propósito y la misión.
¡Qué tengas un excepcional fin de semana!


Gracias por leerme!


viernes, 23 de diciembre de 2016

JUICIOS (tercera y última parte)


Miradas que suman

En esta ultima entrega me interesa hacer hincapié en las evaluaciones que hacemos de lo que ha sido nuestro año, en todos los órdenes de nuestra vida.
Me parece pertinente analizar esta manera de hacerlo que ya tenemos definida y cómo nos afecta; y también por que no? ,proponerlos una nueva mirada con un plus para sumarle sentido, sin restarle importancia.
Solemos tener una mirada de “bueno” o “malo” de lo experimentado en el año transcurrido, como una especie de mirada dicotómica, es blanco o es negro. Lo que hacemos es: elegir dos o tres eventos, y dejamos que esos representen y “tiñan” toda la mirada de todo lo vivido. Con lo cual, lo que terminamos generando es: negatividad, y lo que sucede inmediatamente es que nuestro ser en sus tres dimensiones (cuerpo, lenguaje, emocionalidad) toma como válido ese mensaje y lo adopta como propio, funcionando en congruencia con esa mirada.
Lo que digo, es que nuestro cuerpo va a reaccionar con malestar general; nuestro estado de ánimo acompañará a ese cuerpo con desmotivación, enojo, rencor; y nuestro lenguaje será de queja, arrepentimiento, hostilidad, y todo dicho que atente contra nuestra estabilidad y paz interior.
Lo que les propongo es, de esa situación que viví, que la he definido como negativa, ir un poco más allá, preguntándonos cuales han sido las enseñanzas que nos han dejado, porque ante un evento desafortunado, hay evaluaciones instantáneas y hay otras más profundas que se pueden hacer: con qué me quedo? Cómo actué? Cómo respondí? Qué cosas cambiaría en mi, a partir de esta experiencia? En qué puedo mejorar? De que me puedo dar cuenta ahora?

Mirar la experiencia como un capital invaluable para mi presente y futuro, porque de esa vivencia será de la

que yo saque partido si he aprendido la lección que trajo consigo.

Para redondear les regalo un hermoso cuento que pone de  manifiesto la mecanicidad con que a veces realizamos los juicios.

¿BUENA SUERTE? ¿MALA SUERTE? ¿QUIÉN SABE?

Una vieja historia habla del Chino Lee, un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día el caballo escapó hacia las montañas, para los vecinos de la comunidad eso era una desgracia, se acercaron al Chino Lee para condolerse y este les replicó: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.
Unas semanas después el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Ahora el Chino Lee tenía muchos caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?. 
Tiempo después, cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una tragedia. No así el labrador quién se limitó a decir: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.
Unas semanas mas tarde estalló la guerra, el ejército entró al poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del Chino Lee con la pierna rota lo dejaron tranquilo. Los vecinos vinieron a felicitarlo por su buena suerte. Con su acostumbrada serenidad comenta: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo puede ser una nueva oportunidad, evalúa detenidamente los eventos que se te presentan día a día de una manera objetiva, analizando sus pro y sus contras y no emitiendo juicios a la ligera.

Que estas navidades sean bendecidas con amor, paz y entendimiento.

¡F E L I C I D A D E S!

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo, puede ser una oportunidad.

Facebook: Coaching Holístico
Twitter: Espiral Comunica


jueves, 15 de diciembre de 2016

Los Juicios (Segunda parte)

Cuando el dedo apunta hacia mí


En el artículo anterior hablamos de cómo y para qué creamos juicios hacia los demás, etiquetas, historias, que nos sirven para afrontar un futuro que desconocemos.

Hoy quiero profundizar sobre los juicios que hacemos sobre nuestra persona y que nos afecta en el  desempeño diario y en la actitud de cómo nos tomamos la vida.

Muchas de las creencias que manejamos de nosotros mismos son puertas cerradas, tapadas o clausuradas.
Imaginate que son como auto – amputaciones (si, leíste bien), vamos cortándonos posibilidades, ideas, talentos, ganas, alegrías, disfrute, placeres, tiempo, encuentros, relaciones...
Porque una vez no funcionó, no salió como esperábamos, por el gran miedo a: si se enoja, si me rechaza, si no me quiere como antes, si me miran, si no me miran, si fracaso, si triunfo...pensamos que nunca va a funcionar.

Y así, con historias livianas sobre quienes somos, nos alejamos de nuestros sueños, hasta que dejamos de tenerlos, y el corazón se oscurece de tristeza y amargura.
Uno se convierte en alguien opaco, sin brillo, y ese estado, invade cada rincón que toca.

Quiero que analicemos juntos dos frases o muletillas que he detectado en mi y en muchas personas, y que parecen operar como pasaporte a “seguir igual”, “no cambiar” “no mejorar” “estancarse”.

Primero, YO NO PUEDO, famosamente usada en las situaciones que nos aparecen como desafíos y nos invitan a salir de nuestra zona de comodidad.
Y pensemos que este no puedo, se dice desde la espontaneidad misma, no es algo que se analiza profundamente...no!; ante la duda Yo no puedo.

Cada vez que esta frase empuje por salir de tu boca preguntate:
¿Qué no podes? ¿Qué te hace pensar que no podes? ¿Cuándo fue la última vez que no pudiste? ¿Eran las mismas circunstancias que ahora? ¿Por qué crees que no pudiste en esa ocasión? ¿Qué pasaría si pudieras? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué cambiaría? ¿Qué te impide intentarlo? ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Segundo, YO SOY ASÍ, pensá que esta frasecita aparece en esos momentos cuando alguien te llama la atención sobre alguna actitud o comportamiento. Y no me estoy refiriendo a ser eléctrico, divertido, extravagante, original, creativo, amable, encantador...No!,hablo de esas maneras obtusas de ser que nos alejan de los demás.

Yo soy así, iracundo, mal hablado, inexpresivo, agresivo, caído, amargado, exasperante, busca pleito, chusma, inquisidor, abusivo, mal llevada,  contreras,  desconfiada, dramática, caracúlica, pendenciera, difamadora, fabulera, etcétera, etcétera.

Comencemos: ¿Cómo es ser así? ¿Qué implica ser así? ¿Cómo afecta a tu vida ser así? ¿Cómo son tus relaciones por ser así? ¿Disfrutas de ser así? ¿Cuáles son los pros y los contras se ser así? ¿Cuándo sos más así? ¿En qué momentos sos así? ¿Para qué crees que sos así? ¿Cómo te sentís siendo así? ¿Qué crees que cambiaría si no fueras así?

Los humanos nos referimos a nosotros mismos como seres definidos, hechos ya de tal o cual manera, y la verdad, que como el Universo mismo, estamos en constante cambio. Hoy ya no somos los de ayer, cada situación y vivencia nos afecta y modifica.

La llave del cambio la tiene cada uno en su poder, no está fuera de nosotros.
Una palabra, una mirada, un decir, un callar, un gesto, un pensarse mejor       ES POSIBLE, solo hay que tomar la decisión.


Gracias por leerme,,,y buen viaje!

Las creencias limitantes deben ser sustituídas por creencias posibilitadoras

domingo, 11 de diciembre de 2016

Los Juicios

Hacer que jueguen a nuestro favor
Los seres humanos somos seres lingüísticos y como tales entendemos el mundo a través de él. Nuestros pensamientos, creencias, valores y experiencias se basan en el lenguaje.
Una de las definiciones que mejor ilustra lo que es un juicio de valor, es aquella que se refiere a ellos como juicios emitidos desde la subjetividad (Alberto es demasiado alto); dice de ellos que son siempre formulados a través de adjetivos dicotómicos (bueno-malo, feo-guapo, alto-bajo). Los hacemos cada vez que calificamos acciones o cosas. Estos pueden ser morales, éticos, estéticos, políticos, religiosos, etcétera Se caracterizan principalmente por contraponerse a los juicios de hechos (Alberto mide 1 metro y 90 centímetros) y los utilizamos para expresar nuestros gustos, preferencias e ideologías.
Los juicios son como veredictos. Son filtros que utilizamos para ordenar la información y tener más certezas. Basamos nuestras decisiones en los juicios que hacemos de las situaciones y las personas. En definitiva, cumplen un importantísimo rol en nuestras vidas.
Ahora, cómo hilar fino a la hora de formar opiniones, formular declaraciones, y tomar decisiones. Muchas veces, por no tomarnos el tiempo adecuado para analizar en profundidad una situación nos precipitamos en decisiones erradas que podríamos evitar o corregir sobre la marcha.
Te acerco tres dimensiones de inefectividad en las que solemos vivir:


  • ·        Personas que se caracterizan por vivir los juicios ajenos, y delegan en los demás la autoridad para emitir juicios que les importan. Viven en una condición de inautenticidad.
  • ·        Tratar a los juicios como afirmaciones (hechos) tiene como consecuencia: la rigidez, la inoperancia, y el cierre de posibilidades de aprendizaje. Un juicio diferente es tratado como error, o falsedad. El espacio de discrepancia es tomado como un espacio de confrontación. Ej.”Carlos se retrasó veinte minutos en la reunión del martes” y “Carlos no es de fiar” confundir afirmaciones con juicios restringe nuestras posibilidades de acción.
  • ·        Quienes viven sin ser capaces de distinguir ente juicios fundados y juicios infundados. Las consecuencias: decepción permanente con respecto a sus expectativas y una gran dificultad para diseñar el futuro. Posturas de resentimiento porque viven como una injusticia tanto los logros de los demás como los fracasos propios.
A todos y cada uno de nosotros nos pasa de estancarnos en alguno de estos patrones, y esta actitud nos entorpece y empobrece muchísimo la existencia.
¿Cómo corregirnos a nosotros mismos?
Estando atentos, abandonando certezas y dudando un poco de nuestros veredictos.
Esto recién comienza....buen viaje!

Un juicio de valor habla más sobre nuestra personalidad que sobre la persona, hecho o situación sobre el que lo estamos vertiendo. 
Fuente: Ontología de Lenguaje, Rafael Echeverría, 2006, Ed. Garnica.






domingo, 13 de noviembre de 2016

La confianza

Cómo aumentar la auto-valoración en pocos pasos

La confianza es algo que lleva años construir, tanto a nivel intra personal como interpersonal.
La experiencia de vivir nos presenta situaciones donde nos vemos cometiendo errores, dando pasos en falso, no logrando aquello que deseamos: errándole al tiro al blanco.
Todas estas prácticas nos muestran una foto de un pedazo de nuestra realidad. ¿Qué quiero decir con esto?, que la mayoría de la veces nos juzgamos a nosotros mismos por hechos aislados, o situaciones específicas y no por el contexto global de nuestra existencia.
Eso hace que creemos en nuestra mente una imagen negativa con respecto a nuestras habilidades y posibilidades.
Todos, absolutamente todos, tenemos historias de éxito en nuestro pasado.

Veamos entonces algunos pasos que podemos seguir para fortalecer la confianza perdida:

  • Éxitos del Pasado: hace una mirada retrospectiva y buscá logros de tu pasado, rendir exámenes, cocinar para otros, mantener hábitos saludables, conseguir trabajo, emprender tu negocio, tener una conversación difícil, mudarte sola/o, formar familia, plantar algo, crear alguna forma de arte, bailar, cantar....Pensá que no naciste con ninguna de esas habilidades, y un día te lo propusiste y lo lograste.
  • Tus habilidades: escribí al menos diez características positivas sobre tu persona. Comenzá escribiendo lo primero que se te venga a la mente, luego con detenimiento anda puliendo la información. Al principio parece complicado. Luego fluye.
  • Mimos: vernos bien nos hace sentir mejor, por eso te recomiendo que dediques tiempo a tu imagen personal. Tomate el tiempo necesario para dedicártelo a vos misma/o: cuida tu piel, cremas, rutinas de maquillaje, pelo, ropa, colores que te favorezcan, actividades que te llenen el alma.
  • Postura Corporal: la manera en la que nos paramos, caminamos y nos movemos habla de nosotros, comunica mucho más de lo que creemos. Hay algunos cambios que podemos hacer para trabajar nuestra confianza: elevar la cabeza, mirar a los ojos cuando hablamos o nos hablan, mantenerse erguido, evitar los titubeos. Una de las maneras de cambiar un estado de ánimo negativo es cambiar diametralmente nuestra postura corporal, si estamos sentados, nos levantamos, caminamos y estiramos un poco.
  • Lenguaje: empezá a hablarte de manera más positiva. Date mas crédito a vos misma/o. Bloquea los mensajes del tipo : “Soy un desastre....nunca puedo...” cambialos por “Soy capaz de....me siento optimista con respecto a...” Y por último, desterrá de tu lenguaje las quejas, detéctalas a tiempo y no las dejes salir de tu boca (escucharte a vos misma/o decirlas refuerza tu creencia de que forman parte de tu realidad).
Ojalá esto que te digo puedas aplicarlo a tu vida, sino solo es parte de una teoría.

¡Que disfrutes tu viaje!




“Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está la rama, sino en sus alas”

martes, 8 de noviembre de 2016

La autenticidad

La incansable tarea de serme fiel

Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es “no” durante demasiados días seguidos, sé que necesito hacer algunos cambios.”  Steve Jobs


Ser auténtico significa tener el valor de ser lo que cada uno realmente es, en forma íntegra y sincera, sin tener en cuenta modelos externos, modas, tradiciones o creencias, y aceptando todas las limitaciones y cualidades que cada uno posee.
Implica darnos permiso para ser nosotros mismos, asumir nuestro derecho a equivocarnos y dar permiso a los demás para que juzguen nuestro comportamiento como inadecuado de vez en cuando.
Bajo estas premisas, podemos ser auténticos, actuar de acuerdo con nuestros valores y nuestras metas, y no como meros intermediarios de las expectativas y metas de los demás. Por supuesto no existen recetas milagrosas, pero voy a sugerirte algunas claves que te permitirán potenciar tu integridad y coherencia personal.

En primer lugar es necesario que hagas una mirada hacia dentro. 
Dedica tiempo a observarte y a tratar de conocerte de verdad. Es imposible actuar de acuerdo con tus intereses y valores si no los conoces. Si llevas demasiado tiempo pendiente de los demás, es posible que se te haya ido olvidando quien sos en realidad, cuáles son tus metas, tus proyectos, todo eso que soñabas que podría pasarte algún día y te hacía vivir con entusiasmo.
A veces basta con preguntarse cómo te gustaría vivir mañana si esta noche, mientras duermes, ocurriera un milagro. En otras ocasiones, la ayuda de un profesional es clave para fijar bien el nuevo rumbo.

El segundo paso tiene que ver con la comunicación.
Ser auténtico te llevará inevitablemente a decir con mucha más frecuencia dos cosas: “no” y “me gustaría que…”. Son dos sencillas herramientas que te permitirán romper esos límites absurdos que un día te fijaste y que te hacen sentir pequeño en las relaciones con los demás. Decí “¡no!” sin miedo, sin complejos. Tenes todo el derecho del mundo y lo peor que puede pasar es que a alguien no le parezca bien.
Y pedí, no exijas. Pedir y exigir no es lo mismo aunque a veces pueda confundirse. Exigir implica negarle a la otra persona el derecho a decir no, y como resulta que lo tiene, el que acabará frustrándose serás vos. Pedir, por el contrario, es un ejercicio de transparencia. Pedir es sencillamente dejar claro lo que te gustaría, asumiendo desde el principio que la otra persona puede decirte que no.

La tercera clave es actuar con integridad.
Empezá por analizar al final de cada día en qué medida has contribuido a tus objetivos. Preguntate si lo que has hecho contribuye a acercarte a tus metas, si volverías a hacer exactamente lo mismo si hoy fuese el último día de tu vida. Si las respuestas son negativas, es decir, si te alejan de tus valores y metas, examina con detalle tus decisiones y automatismos. Es posible que muchos de ellos sean la respuesta al miedo, al rechazo o al fracaso, o sencillamente un intento de evitar la confrontación con los demás y la sensación de no estar haciendo lo correcto.
Por último te recomiendo enérgicamente ser flexible.
La autenticidad implica perseverancia, no rigidez. Nuestros mecanismos de percepción y de razonamiento son profundamente imperfectos. Nos equivocamos y distorsionamos la realidad a menudo, y la realidad tiene la curiosa costumbre de no ser la misma de un día para otro. Lo inteligente es estar dispuestos a revisar nuestra percepción de las cosas y la forma en la que actuamos a partir de ella.  La evolución nos ha dado un cerebro con una asombrosa capacidad para aprender, para extraer de la experiencia las regularidades y relaciones entre nuestro comportamiento y las consecuencias de éste en nuestro entorno. Se trata de poner todo ese potencial al servicio de lo que de verdad nos importa para conseguirlo y disfrutar del camino. Suerte en el intento!
Y que tengas un feliz viaje!



*Daniel Peña Molino,  doctor en Psicología, consultor de Recursos Humanos y coach Ejecutivo.

Ser original no es ser diferente, es ser auténtico.

viernes, 28 de octubre de 2016

¿Cuando decir BASTA?

Límites claros para vivir en armonía
Poner límites es una de las actitudes de auto-respeto más difíciles de realizar para muchas personas. Y las razones son de diferentes índoles.
Los límites puestos a tiempo nos pueden ahorrar muchos dolores de cabeza, angustia y resentimiento.
Cada persona tiene una pirámide de valores y prioridades en su vida.
Estos valores rigen su conducta de tal manera, que su pensar, sentir, decir y hacer son congruentes con esas premisas. Si creo que ser puntual, por ejemplo, es una muestra de respeto; además de  llegar a horario, también esperaré que los demás cumplan. Y si no lo hacen me voy a molestar y reclamaré para que no vuelva a suceder.
Hasta ahí, tenemos una descripción de cómo sería una secuencia coherente entre el pensar, sentir y hacer.
Ahora, en el caso de que no pueda poner los límites, no exprese mi desacuerdo, me quede callado en mi sentir, la procesión ira por dentro. ¿Qué cosas me van a pasar?
  • Emperezamos a no escuchar nuestra voz interior
  • Transgredimos nuestro código interno de valores
  • La confianza en nosotros mismos disminuye
  • Nos frustramos, nos enojamos
  • No nos sentimos plenos
  • El Otro no se entera de lo que pensamos o sentimos
  • Los demás no me respetan ni me valoran
  • Sentimos que nuestro tiempo no nos pertenece
A estas alturas, la autoestima estará por el piso y necesitaremos recuperar el poder sobre nuestra vida.
La mejor manera de hacerlo es ponerse en contacto con uno mismo, en el transcurrir del día estar presente y atento de las situaciones que nos generan estrés o nos frustran, hacer pequeñas pruebas, empezar a compartir nuestro punto de vista con los demás y empezar a delimitar los SI y los No en cada relación.
Tampoco es cuestión de cerrarse herméticamente, sino de ser flexible pero “no negociar” con nuestros más importantes valores.
Para esto te recomiendo hacer un listado de las cosas que son importantes para vos, responsabilidad, respeto, compañerismo, etcétera, cada uno sabe cuáles son los valores que dominan su vida. Luego, de ese listado, elegí tres que sean innegociables y empezá por ahí, no te permitas ni a vos ni a nadie transgredirlos. De esa manera aumentará confianza y te permitirá ir tomando coraje para ser más congruente y genuinos con “tu forma de ser”.
¿Te pasa a menudo que te cuesta poner límites?
Permitite probar este ejercicio.

Cuando necesitamos decir Basta, nuestro umbral de tolencia ha sido sobrepasado.

jueves, 20 de octubre de 2016

Vivir preocupados

Habilidades para responder efectivamente

La cabeza nos explota, las preocupaciones se cuelan por las ventanas, por debajo de la puerta, hasta las respiramos!!! UFFF!!!!
El tiempo pasa volando, parece que las horas se esfuman y nos queda la sensación que si el día tuviera más de 24 horas tampoco nos alcanzaría...
Esta aceleración a veces impide que pensemos y actuemos asertivamente.
¿Has estado diciendo: “No puedo hacer nada”; “Yo soy así”; “Me vuelvo loco”; “Tengo que hacer esto”; “debo...”?
¿Alguna vez escuchaste hablar sobre ser Proactivo? ¡Pues todas las anteriores declaraciones no son una muestra de proactividad!
Cada uno de nosotros tenemos una larga lista de preocupaciones, cosas que tenemos en mente, como la salud de nuestros hijos (o familia), el trabajo, deudas, etcétera.
Si hiciéramos un círculo de preocupaciones y colocásemos cada cuestión que nos preocupa, al revisar esa lista, nos encontraríamos con que, sobre alguna de ellas, no tenemos ningún control real, y con respecto a otras, si podemos hacer algo.
Imagina ahora, un círculo más pequeño dentro del otro al que podríamos llamar circulo de influencia, en el cual están esas preocupaciones sobre las si tenemos control.
Identificando cuál de estos dos círculos es el centro alrededor del cual gira la mayor parte de nuestro tiempo y energía, podemos descubrir mucho sobre el grado de proactividad que manejamos.
Ser proactivo, significa no sólo tomar la iniciativa, los seres humanos somos responsables de nuestras propias vidas. Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan. Ser responsables es tener la habilidad de elegir una respuesta frente a cada situación.
Las personas proactivas centran sus esfuerzos en el circulo de influencia, su tiempo lo dedican a cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Al centrarse en lo que tienen poder de cambiar o mejorar, ese circulo se amplía, su energía positiva aumenta.
Ahora te pregunto, ¿estas centrando tu energía en tus palabras, tus acciones, tus pensamientos, tus ideas?, o por el contrario: ¿te pasas el día preocupado por los defectos de los demás, los problemas de otros y las circunstancias sobre las que no tenes ningún control?
Con hacer un simple paneo por tus pensamientos, podrás observar en qué se te fue el día.
No hay nada más representativo de la realidad que un buen gráfico, por eso, más abajo te dejo uno para que puedas hacer el propio y hagas limpieza, y vistas de proactividad cada día!
Gracias por leerme, que tengas buen viaje.




Fuente bibliográfica: Stephen Covey, La gente altamente efectiva.



jueves, 1 de septiembre de 2016

Estar presentes

La habilidad de ser empáticos

La empatía es una respetuosa comprensión de la vivencia de los demás.

En la cotidianeidad, nos suele pasar, que al estar charlando con alguien caemos en la tentación de empezar a dar consejos o queremos tranquilizar al otro, o explicarle cual es nuestra postura frente a los que nos cuenta, o cómo nos sentimos con respecto a eso.

Veamos cuales son las conductas habituales que nos impiden estar lo suficientemente presentes para conectarnos de manera empática con los demás:
·        Aconsejar: “Creo que deberías...”, ¿Cómo es que no...?”
·        Competir: “Esto no es nada, voy a contarte lo que me ocurrió a mí...”
·        Educar: “Esto no puede convertirse en una experiencia muy positiva para vos si...”
·        Consolar: “No es culpa tuya, hiciste lo que pudiste”
·        Contarle alguna historia parecida: “Esto me recuerda una vez que...”
·        Minimizar: “Vamos, ánimo. ¡No es para tanto!
·        Compadecer: “¡OH, pobre...!”
·        Interrogar: “¿Cuándo empezó esto?”
·        Explicar: “Yo habría venido, pero...”
·        Corregir: “No, esto me ocurrió así”

La comprensión intelectual bloquea la empatía.

La empatía sin embargo, exige de nosotros, que vaciemos nuestra mente y escuchemos con todo nuestro ser a la otra persona.

Que difícil!!! Y, ¿Cómo se hace????

Cuanto más nos conectemos con los sentimientos, necesidades y preocupaciones que hay detrás de las palabras de los demás, menos temeremos abrirnos.
Más allá de las palabras que utilice nuestro interlocutor para expresarse, necesitamos limitarnos a prestar atención a sus observaciones, sentimientos, necesidades, y peticiones. Después tal vez queramos reflejar lo que hemos oído parafraseándolo. Por ejemplo: supongamos que acude a nosotros una madre y nos dice: “Mi hijo es imposible. No escucha nada de lo que le digo.”
Podríamos optar por reflejar sus sentimientos y necesidades y decirle: “Parece que usted está desesperada y que le gustaría encontrar la manera de conectarse con su hijo.”
Mantenemos la actitud de empatía para que nuestro interlocutor tenga la oportunidad de expresarse plenamente antes de desviar nuestra atención hacia las soluciones o hacia la satisfacción de las peticiones.

Para ser empáticos con los demás, necesitamos antes, SER EMPÁTICOS CON NOSOTROS MISMOS.

Debemos entender que, como humanos, no siempre podemos ser empáticos, a veces necesitamos, deternos, respirar e intentar entender lo que sentimos y necesitamos nosotros mismos; otras necesitamos gritar SIN VIOLENCIA: un Basta¡ Estoy agotada/o!!!; y otras simplemente, retirarnos.

Sea lo que sea lo que elijas hacer, recordá que cada paso hace el camino, y estar presente mientras lo haces es el secreto.

¡Buen viaje!

Fuente: Comunicación no Violenta, Marshall B. Rosenberg, Ph. D. Gran Aldea Editores.



jueves, 18 de agosto de 2016

Mensajes Negativos

¿Qué hacer cuando recibimos críticas sobre nuestro accionar?

Todos y cada uno de nosotros recibimos críticas por lo que decimos o hacemos en algún momento de nuestras vidas, y lamentablemente solemos recordar más esos mensajes negativos, que las alabanzas a nuestra persona.
Y de seguro, esto sucede, porque al escuchar esos mensajes, se dispara en nuestro interior una catarata de sensaciones, sentimientos, y emociones que nos predisponen a actuar de determinada manera.

Es importante saber que, lo que hacen los otros puede ser un estímulo de nuestros sentimientos, pero no la causa.

En su libro, Comunicación No Violenta, el Dr. Marshall B. Rosenberg, explica que nuestros sentimientos son el resultado de cómo elegimos tomarnos lo que dicen y hacen los demás, y también nuestras necesidades y expectativas particulares de ese momento.

Pero, ¿qué pasa cuando nos reclaman por lo que dijimos o hicimos?

Según el Dr. Rosenberg, cuando alguien nos transmite un mensaje negativo, sea verbal o no verbal, tenemos cuatro opciones con respecto a la manera de recibirlo.

La primera es culparnos: lo tomamos de forma personal, y sólo escuchamos acusaciones y críticas. “Sos la persona más egoísta que conocí en mi vida”, si nos tomamos el mensaje de manera personal podríamos reaccionar diciendo: “Sí, debería ser más sensible con los demás”, aceptamos el punto de vista del otro y nos sentimos culpables, avergonzados y deprimidos.

La segunda opción es echarle la culpa a nuestro interlocutor, en respuesta al ejemplo anterior, podríamos protestar diciendo: “No tenés derecho a decirme eso, vos sos el egoísta”, al tomarnos la situación así, lo más probable es que sintamos rabia.

La tercera respuesta sería percibir nuestros propios sentimientos y necesidades. Podríamos responder: “Cuando me decís que soy la persona más egoísta que conociste en tu vida, me siento herida, porque yo quisiera que reconocieras los esfuerzos que hago para tener en cuenta tus preferencias”. Al centrar la atención en nuestros sentimientos y necesidades, tomamos conciencia de que sentirnos heridos en esta circunstancia deriva de nuestra necesidad de que se reconozcan los esfuerzos que hacemos.

Cuando recibimos un mensaje negativo, tenemos, finalmente, una cuarta opción, que consiste en percibir los sentimientos y necesidades de la otra persona en ese momento según ella misma los expresa. Podríamos preguntarle, por ejemplo: “¿Te sentís herido porque necesitás que se tomen en cuenta tus preferencias?

He aquí cuatro caminos que se pueden seguir frente a una crítica hacia nuestra persona, cada uno resulta en un desenlace diferente, seguramente vos, como yo, has pasado por alguna de ella o tal vez por todas.
El caso, es saber utilizar esta información para ser responsables en nuestro accionar: es decir, responder con habilidad en cada caso y así lograr eso que tanto deseamos: llevarnos mejor con determinada persona, comunicarnos eficientemente, mejorar el clima en el hogar y en el trabajo, y tantos otros beneficios que trae aparejado un cambio de postura.

Esto es todo por ahora, y como siempre les deseo:


¡Buen Viaje!


sábado, 15 de marzo de 2014

Darse Cuenta

DARSE CUENTA

Un camino de ida hacia la asertividad

¿Qué es la comunicación, y qué papel juega en nuestras vidas?
¿Evaluamos de vez en cuando el termómetro de satisfacción con respecto a nuestro desempeño comunicacional?
Dicho más simple: ¿Cómo nos va cuando: pedimos, ofrecemos, reclamamos? ¿Obtenemos los resultados deseados?
Si estás en ese punto de evaluación, tratando de mejorar día a día, podemos afirmar que estamos pisando el umbral del “darse cuenta”…
Darse cuenta que la comunicación no es solo lo que digo, sino también el cómo lo digo, a quién, en qué ámbito, para qué, a quién afecta.
¿Donde me ubica cuando lo digo y en qué me modifica a mí?
¿Qué posibilidades me abre y cuáles me cierra decir lo que digo?
Cuando comunico, estoy también hablando de mí, de mis creencias, de mi manera de ver el mundo, mi relación con los demás, mi apertura, mi flexibilidad, mi historia y mis puntos ciegos.
Entonces, si quiero mejorar mi desempeño comunicacional, o si algo anda mal en mis relaciones, puede ser necesario recorrer un camino de exploración, conocimiento y aprendizaje.
¿Y por qué hablo de relaciones?
Porque es ahí donde aplico lo que creo, es en la interacción con el otro donde expongo toda mi manera de comunicar: hablo, hago silencio, enfrento, escucho, esquivo, acerco, oculto, toco, abrazo, escapo, acaricio, comprendo, escucho, observo, analizo, me alejo…
Todo lo que soy comunica.
Pero si quiero ser específico, eficaz y asertivo con lo que comunico es necesario que me abra a aprender, a escuchar (me) y a observar (me).
¡Buen viaje!



jueves, 13 de marzo de 2014

Nuevo Taller Vivencial sobre Comunicación


Este Taller es una propuesta para experimentar de manera presencial, las herramientas con las que contamos para comunicarnos eficaz y asertivamente en nuestras vidas: hijos, pareja, familia, trabajo, amistad, etc.
Te convoco a que te sumes a este desafío:
¿Te animás a desafiar tus certezas?
Serán cinco encuentros de dos horas cada uno.
Nos conoceremos, nos divertiremos, aprenderemos!
Entrega de material teórico en cada clase.

lunes, 3 de marzo de 2014

Técnicas eficaces para la comunicación interpersonal



 1. LA COMUNICACIÓN

Somos primordialmente seres sociales, en el sentido de que pasamos la mayor parte de nuestras vidas con otras personas. Por consiguiente, es importante aprender a entenderse con los otros y a funcionar adecuadamente en situaciones sociales. Ciertas habilidades de comunicación nos ayudan a mejorar las relaciones interpersonales.

La comunicación es el acto por el cual un individuo establece con otro un contacto que le permite transmitir una información. En la comunicación intervienen diversos elementos que pueden facilitar o dificultar el proceso.
Emisor: La persona (o personas) que emite un mensaje.
Receptor: La persona (o personas) que recibe el mensaje.
Mensaje: Contenido de la información que se envía.
Canal: Medio por el que se envía el mensaje.
Código: Signos y reglas empleadas para enviar el mensaje.
Contexto: Situación en la que se produce la comunicación.

La comunicación eficaz entre dos personas se produce cuando el receptor interpreta el mensaje en el sentido que pretende el emisor.

2. TIPOS DE COMUNICACIÓN

Las formas de comunicación humana pueden agruparse en dos grandes categorías: la comunicación verbal y la comunicación no verbal:

- La comunicación verbal se refiere a las palabras que utilizamos y a las inflexiones de nuestra voz (tono de voz).
- La comunicación no verbal hace referencia a un gran número de canales, entre los que se podrían citar como los más importantes el contacto visual, los gestos faciales, los movimientos de brazos y manos o la postura y la distancia corporal.

Comunicación verbal: 
Palabras (lo que decimos). Tono de nuestra voz.
Comunicación no verbal: Contacto visual. Gestos faciales (expresión de la cara). Movimientos de brazos y manos. Postura y distancia corporal.

Pese a la importancia que le solemos atribuir a la comunicación verbal, entre un 65 % y un 80 % del total de nuestra comunicación con los demás la realizamos a través de canales no verbales. Para comunicarse eficazmente, los mensajes verbales y no verbales deben coincidir entre sí. Muchas dificultades en la comunicación se producen cuando nuestras palabras se contradicen con nuestra conducta no verbal. 

Ejemplos: 

- Un hijo le entrega un regalo a su padre por su cumpleaños y éste, con una expresión de decepción, dice: Gracias, es justo lo que quería.
- Un chico encuentra a su mejor amigo por la calle y, cuando le saluda, el otro le devuelve el saludo con un frío y seco hola y desvía la mirada.

3. TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN EFICAZ

Todos conocemos y podríamos citar en teoría cuales son los principios básicos para lograr una correcta comunicación, pero, tal vez por sonar a perogrullo, frecuentemente nos olvidamos de ellos. Algunas de las estrategias que podemos emplear son tan sencillas como las siguientes:

3.1. La escucha activa

Uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo es el saber escuchar. La falta de comunicación que se sufre hoy día se debe en gran parte a que no se sabe escuchar a los demás. Se está más tiempo pendiente de las propias emisiones, y en esta necesidad propia de comunicar se pierde la esencia de la comunicación, es decir, poner en común, compartir con los demás. Existe la creencia errónea de que se escucha de forma automática, pero no es así. Escuchar requiere un esfuerzo superior al que se hace al hablar y también del que se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye. Pero, ¿qué es realmente la escucha activa?.

La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla. ¿Cuál es la diferencia entre el oír y el escuchar?. Existen grandes diferencias. El oír es simplemente percibir vibraciones de sonido. Mientras que escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye. La escucha efectiva tiene que ser necesariamente activa por encima de lo pasivo. La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo. Para llegar a entender a alguien se precisa asimismo cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.

Elementos que facilitan la escucha activa:

- Disposición psicológica: prepararse interiormente para escuchar. Observar al otro: identificar el contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.
- Expresar al otro que le escuchas con comunicación verbal (ya veo, umm, uh, etc.) y no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo, etc.).

Elementos a evitar en la escucha activa:

- No distraernos, porque distraerse es fácil en determinados momentos. La curva de la atención se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que el mensaje continua y vuelve a ascender hacia el final del mensaje, Hay que tratar de combatir esta tendencia haciendo un esfuerzo especial hacia la mitad del mensaje con objeto de que nuestra atención no decaiga.
- No interrumpir al que habla.
- No juzgar.
- No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
- No rechazar lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: "no te preocupes, eso no es nada".
- No contar "tu historia" cuando el otro necesita hablarte.
- No contraargumentar. Por ejemplo: el otro dice "me siento mal" y tú respondes "y yo también".
- Evitar el "síndrome del experto": ya tienes las respuestas al problema de la otra persona, antes incluso de que te haya contado la mitad.

Habilidades para la escucha activa:

1. Mostrar empatía: Escuchar activamente las emociones de los demás es tratar de "meternos en su pellejo" y entender sus motivos. Es escuchar sus sentimientos y hacerle saber que "nos hacemos cargo", intentar entender lo que siente esa persona. No se trata de mostrar alegría, si siquiera de ser simpáticos. Simplemente, que somos capaces de ponernos en su lugar. Sin embargo, no significa aceptar ni estar de acuerdo con la posición del otro. Para demostrar esa actitud, usaremos frases como: ?entiendo lo que sientes?, ?noto que...?.

2. Parafrasear. Este concepto significa verificar o decir con las propias palabras lo que parece que el emisor acaba de decir. Es muy importante en el proceso de escucha ya que ayuda a comprender lo que el otro está diciendo y permite verificar si realmente se está entendiendo y no malinterpretando lo que se dice. Un ejemplo de parafrasear puede ser: Entonces, según veo, lo que pasaba era que..., Quieres decir que te sentiste....

3. Emitir palabras de refuerzo o cumplidos. Pueden definirse como verbalizaciones que suponen un hala¬go para la otra persona o refuerzan su discurso al transmitir que uno aprueba, está de acuerdo o comprende lo que se acaba de decir. Algunos ejemplos serían: "Esto es muy divertido"; "Me encanta hablar contigo" o "Debes ser muy bueno jugando al tenis". Otro tipo de frases menos directas sirven también para transmitir el interés por la conversación: "Bien", "umm" o "¡Estupendo!".

4. Resumir: Mediante esta habilidad informamos a la otra persona de nuestro grado de comprensión o de la necesidad de mayor aclaración. Expresiones de resumen serían:

- "Si no te he entendido mal..."
- "O sea, que lo que me estás diciendo es..."
- "A ver si te he entendido bien...."

Expresiones de aclaración serían:

- "¿Es correcto?"
- "¿Estoy en lo cierto?"

3.2. Algunos aspectos que mejoran la comunicación:

1. Al criticar a otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es. 

Las etiquetas no ayudan a que la persona cambie, sino que refuerzan sus defensas. Hablar de lo que es una persona sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Eres un desastre"; mientras que hablar de lo que hace sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Últimamente te olvidas mucho de las cosas".

2. Discutir los temas de uno en uno, no "aprovechar" que se está discutiendo, por ejemplo sobre la impuntualidad de la pareja, para reprocharle de paso que es un despistado, un olvidadizo y que no es cariñoso.


3. No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas, ya que producirían un estallido que conduciría a una hostilidad destructiva.


4. - No hablar del pasado. 

Rememorar antiguas ventajas, o sacar a relucir los trapos sucios del pasado, no sólo no aporta nada provechoso, sino que despierta malos sentimientos. 

El pasado sólo debe sacarse a colación constructivamente, para utilizarlo de modelo cuando ha sido bueno e intentamos volver a poner en marcha conductas positivas quizá algo olvidadas. Pero es evidente que el pasado no puede cambiarse; por tanto hay que dirigir las energías al presente y al futuro. 

5. Ser específico.

Ser específico, concreto, preciso, es una de las normas principales de la comunicación. Tras una comunicación específica, hay cambios; es una forma concreta de avanzar. Cuando se es inespecífico, rara vez se moviliza nada. Si por ejemplo, nos sentimos solos/as y deseamos más tiempo para estar con nuestra pareja, no le diga únicamente algo así: 

No me haces caso, Me siento solo/a, Siempre estás ocupado/a. Aunque tal formulación exprese un sentimiento, si no hacemos una propuesta específica, probablemente las cosas no cambiarán. Sería apropiado añadir algo más. 

Por ejemplo: Qué te parece si ambos nos comprometemos a dejar todo lo que tenemos entre manos a las 9 de la noche, y así podremos cenar juntos y charlar. 

6. Evitar las generalizaciones.

Los términos "siempre" y "nunca" raras veces son ciertos y tienden a formar etiquetas. Es diferente decir: "últimamente te veo algo ausente" que "siempre estás en las nubes". Para ser justos y honestos, para llegar a acuerdos, para producir cambios, resultan más efectivas expresiones del tipo: La mayoría de veces, En ocasiones, Algunas veces, Frecuentemente. Son formas de expresión que permiten al otro sentirse correctamente valorado.


7. Ser breve. 
Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar excesivamente el planteamiento, no es agradable para quién escucha. Produce la sensación de ser tratado como alguien de pocas luces o como un niño. En todo caso, corre el peligro de que le rehúyan por pesado cuando empiece a hablar. Hay que recordar que: Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

8. Cuidar la comunicación no verbal.
Para ello, tendremos en cuenta lo siguiente:
   • La comunicación no verbal debe de ir acorde con la verbal . Decir " ya sabes que te quiero" con cara de fastidio dejará a la otra persona peor que si no se hubiera dicho nada.
   • Contacto visual. Es el porcentaje de tiempo que se está mirando a los ojos de la otra persona. El contacto visual debe ser frecuente, pero no exagerado.
   • Afecto. Es el tono emocional adecuado para la situación en la que se está interactuando. Se basa en índices como el tono de voz, la expresión facial y el volumen de voz (ni muy alto ni muy bajo). 

9. Elegir el lugar y el momento adecuados. 
En ocasiones, un buen estilo comunicativo, un modelo coherente o un contenido adecuado pueden irse al traste si no hemos elegido el momento adecuado para transmitirlo o entablar una relación. Es importante cuidar algunos aspectos que se refieren al momento en el que se quiere establecer la comunicación:

   • El ambiente: el lugar, el ruido que exista, el nivel de intimidad...
   • Si vamos a criticar o pedir explicaciones debemos esperar a estar a solas con nuestro interlocutor.
   • Si vamos a elogiarlo, será bueno que esté con su grupo u otras personas significativas.
   • Si ha comenzado una discusión y vemos que se nos escapa de las manos o que no es el momento apropiado utilizaremos frases como: si no te importa podemos seguir discutiendo esto en... más tarde.

Fuente: Psicología Online