En el artículo anterior hice una breve reseña sobre el concepto y la importancia de la Autoestima en nuestras vidas.
Profundizando un poco más sobre este tema uno puede reflexionar y preguntarse, ¿y como sé yo como está mi autoestima?
¿Tendrá que ver con cómo me veo, cómo me va en la vida?
Y la verdad que resulta difícil responder estos interrogantes sin desglosar, abrir las aguas de nuestro registro experiencial y vislumbrar cómo estamos en cada punto importante de nuestra existencia.
Y ¿cómo lo hacemos?
En mis talleres de Autoestima hacemos un ejercicio que resulta bastante esclarecedor para definir y poner en perspectiva la percepción que tenemos sobre las diferentes áreas que consideramos importantes analizar.
Las áreas pueden variar de una persona a otra en importancia, pero sin duda para una vida equilibrada, lo ideal es prestar atención a todas las áreas, aunque haya momentos donde unas brillen mas que otras.
Las áreas donde focalizar son : Salud, Trabajo, Finanzas, Amistades y Familia.
Ahora pregúntate, y no sólo por arriba, sino con total conciencia, ¿qué puntaje del 1 al 10 le pondrías a cada área?
Las áreas con mejor puntaje las deberemos cuidar y tratar de mantener, y las áreas pobres en resultados será necesario trabajarlas, ponerles metas posibles y lograr niverlarlas con las demás.
Tecnicamente parece sólo una cuestión matemática, pero nuestras experiencias han moldeado una serie de creencias que nos hacen interpretar y vivir de un modo determinado.
Esas creencias son las que deberemos reveer para poder enfocarnos en aquello que queremos mejorar
miércoles, 22 de abril de 2015
Equilibrar
Etiquetas: Comunicación, Aprendizaje, Coaching
Aprendizaje
lunes, 13 de abril de 2015
¿Qué importancia tiene la Autoestima?
Todos tenemos una imagen de nosotros mismos: el modo en como nos sentimos con respecto a esa imagen, eso es la Autoestima.
¿Cómo te ves a vos misma/o? ¿Qué te decís sobre vos? Yo soy....yo soy...
Esas etiquetas definen nuestras maneras de actuar en la vida porque: nuestras respuestas dependen de quién y qué pensamos que somos.
Y sobre esa imagen vamos trabajando día a día a través de nuestras creencias y nuestro particular modo de vivir.
Existen dos componentes básicos que hacen a la autoestima, uno es la capacidad personal y el otro, el sentimiento de valía personal.
Pensemos cuán importante es lo creo "que puedo" (confianza) y creo "lo que valgo" (respeto).
Estas dos categorías sostienen la persona que soy, ya que sin confianza en mi misma/o difícilmente logre aquello que me proponga, y sin respeto por mi, cómo y de qué modo avanzaría.
"Así como el aplauso de los otros no genera nuestra autoestima, tampoco lo hacen el conocimiento, ni la destreza, nio las posesiones materiales, ni el matrimonio, ni la maternidad o paternidad, ni las obras de beneficencia, ni las conquistas sexuales, ni las cirugías estéticas. A veces esas cosas pueden hacernos sentir mejor con respcto a nosotros mismos por un tiempo, o más cómodos. Pero comodidad, no es autoestima."
Un autoestima sana se ve reflejada en el equilibrio general entre las diferentes áreas de mi vida: familia, amistad, trabajo, salud, finanzas.
En general, notaremos que habrá áreas muy satisfactorias y otras que parecen olvidadas en el camino.
Haciendo una profunda evaluación y analizando qué creo y cómo vivo cada área, se puede lograr trabajar y nivelar aquellos aspectos en los que parece no nos va "tan bien".
Es necesario un compromiso firme y un deseo real de mejorar. Es imprescindible vivir en el presente, el hoy por hoy, para mantenerse motivado.
Todas las personas hemos logrado cosas y hemos tenido éxito en algo.
Reconocer nuestros logros, mirarnos con amor y poder decir: Yo soy.....varias veces (más de cinco) con calificativos positivos y características personales favorecedoras...puede ser el primer paso.
Fuentes Bibliograficas: Nathaniel Branden - Lair Ribeiro
¿Cómo te ves a vos misma/o? ¿Qué te decís sobre vos? Yo soy....yo soy...
Esas etiquetas definen nuestras maneras de actuar en la vida porque: nuestras respuestas dependen de quién y qué pensamos que somos.
Y sobre esa imagen vamos trabajando día a día a través de nuestras creencias y nuestro particular modo de vivir.
Existen dos componentes básicos que hacen a la autoestima, uno es la capacidad personal y el otro, el sentimiento de valía personal.
Pensemos cuán importante es lo creo "que puedo" (confianza) y creo "lo que valgo" (respeto).
Estas dos categorías sostienen la persona que soy, ya que sin confianza en mi misma/o difícilmente logre aquello que me proponga, y sin respeto por mi, cómo y de qué modo avanzaría.
"Así como el aplauso de los otros no genera nuestra autoestima, tampoco lo hacen el conocimiento, ni la destreza, nio las posesiones materiales, ni el matrimonio, ni la maternidad o paternidad, ni las obras de beneficencia, ni las conquistas sexuales, ni las cirugías estéticas. A veces esas cosas pueden hacernos sentir mejor con respcto a nosotros mismos por un tiempo, o más cómodos. Pero comodidad, no es autoestima."
Un autoestima sana se ve reflejada en el equilibrio general entre las diferentes áreas de mi vida: familia, amistad, trabajo, salud, finanzas.
En general, notaremos que habrá áreas muy satisfactorias y otras que parecen olvidadas en el camino.
Haciendo una profunda evaluación y analizando qué creo y cómo vivo cada área, se puede lograr trabajar y nivelar aquellos aspectos en los que parece no nos va "tan bien".
Es necesario un compromiso firme y un deseo real de mejorar. Es imprescindible vivir en el presente, el hoy por hoy, para mantenerse motivado.
Todas las personas hemos logrado cosas y hemos tenido éxito en algo.
Reconocer nuestros logros, mirarnos con amor y poder decir: Yo soy.....varias veces (más de cinco) con calificativos positivos y características personales favorecedoras...puede ser el primer paso.
Fuentes Bibliograficas: Nathaniel Branden - Lair Ribeiro
Etiquetas: Comunicación, Aprendizaje, Coaching
Aprendizaje
sábado, 15 de marzo de 2014
Darse Cuenta
DARSE
CUENTA
Un
camino de ida hacia la asertividad
¿Qué es
la comunicación, y qué papel juega en nuestras vidas?
¿Evaluamos
de vez en cuando el termómetro de satisfacción con respecto a nuestro desempeño
comunicacional?
Dicho más
simple: ¿Cómo nos va cuando: pedimos, ofrecemos, reclamamos? ¿Obtenemos los resultados
deseados?
Si estás
en ese punto de evaluación, tratando de mejorar día a día, podemos afirmar que
estamos pisando el umbral del “darse cuenta”…
Darse
cuenta que la comunicación no es solo lo que digo, sino también el cómo lo
digo, a quién, en qué ámbito, para qué, a quién afecta.
¿Donde me
ubica cuando lo digo y en qué me modifica a mí?
¿Qué
posibilidades me abre y cuáles me cierra decir lo que digo?
Cuando
comunico, estoy también hablando de mí, de mis creencias, de mi manera de ver
el mundo, mi relación con los demás, mi apertura, mi flexibilidad, mi historia
y mis puntos ciegos.
Entonces,
si quiero mejorar mi desempeño comunicacional, o si algo anda mal en mis
relaciones, puede ser necesario recorrer un camino de exploración, conocimiento
y aprendizaje.
¿Y por
qué hablo de relaciones?
Porque es
ahí donde aplico lo que creo, es en la interacción con el otro donde expongo
toda mi manera de comunicar: hablo, hago silencio, enfrento, escucho, esquivo,
acerco, oculto, toco, abrazo, escapo, acaricio, comprendo, escucho, observo,
analizo, me alejo…
Todo lo
que soy comunica.
Pero si
quiero ser específico, eficaz y asertivo con lo que comunico es necesario que
me abra a aprender, a escuchar (me) y a observar (me).
¡Buen
viaje!
Etiquetas: Comunicación, Aprendizaje, Coaching
Comunicación
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